HOKUSAI
La ira es una cerradura amarga.
Pero puedes abrirla.
Hokusai, a los 83 años,
se dijo
Es hora de hacer mis leones.
Todas las mañanas a partir de entonces,
hasta su muerte, dibujó un león,
219 en total.
Soplaban ráfagas de viento desde el noroeste
mientras los leones se balanceaban y saltaban desde las copas
de los pinos
sobre el sendero nevado
o chocaban
entre sí sobre su cabaña destrozando al caer
las estrellas con sus blancas zarpas.
Sigo dibujando
a la espera de un día tranquilo,
dijo Hokusai
mientras ellos pasaban tronando.
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en "Primary Point", vol. 11, n.º 1, primavera de 1994 (véase en comentarios). Versión de Jonio González. En la imagen, Anne Carson (Toronto, Canadá, 1950) por Peter Vandermeer, y un león de Katsushika Hokusai, finales del siglo XIX (British Museum)
HOKUSAI
Anger is a bitter lock.
But you can turn it.
Hokusai at age 83
said to himself,
It is time to do my lions.
Every morning thereafter
until death he made a lion,
219 of them.
Wind gusting from the northwest
as lions swayed and leapt from the crests
of the pine trees
onto the snowy road
or crashed
together over his hut their white paws
mauling stars on the way down.
I continue to draw
hoping for a peaceful day,
said Hokusai
as they thudded past.
(Fuente: Jonio González)
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