¡Tinieblas! ¡Oh tinieblas!
¡Tinieblas! ¡Oh tinieblas!
Sicomoro desenfrenado famosa división del tiempo pleno del silencio animal Oh sílice roja roja y azul roja y amarilla surgiendo de las palmas de las manos de las noches y de los llanos en feroces exclamaciones de la mirada de ciruela, fragmento de cristal y axila de acróbata o de las torres erguidas del fondo del abismo a la voz que dice lo adoro.
Hola, es más dura que el mármol y más brillante que la tierra suelta y más majestuosa oh nube que el ruiseñor del palo de rosa y del terror.
Orgía de metal y ampollas de sapo hablo y del cielo lo oigo y del sol lo imagino.
Guardemos silencio, amigos míos, ante los grandes abismos del recinto de la viuda en crepé de China. Si quieres obedecerle al final del mar y de la noche por las sábanas de lino blanco que doy fe y conocimos nuestras sábanas blancas los primeros.
Terrible es decirle a la cigüeña y a la serpiente: 'Aparecen a media noche justo en la leche y en los ojos'.
Si lo dejas junto a una farola, las flores quedarán preciosas en conos de caramelo.
Yo deseo y tú ordenas y mueren los gritos salvajes en los collares de ámbar con una lluvia de chispas y telas revoloteando que apenas lo sabías pero lo adivinaste.
Litro flor plegable rota y cómo tenía unos ojos bonitos y unas manos preciosas de volcán que se desliza ¡ah! ¿muere, entonces, una langosta con lentes microscópicas que evoluciona en un cielo sin nubes? ¿se encontrará alguna vez con un cometa o un cuervo?
Tus ojos, tus ojos tan hermosos, son voraces en la oscuridad del silencio y del olvido.
(Fuente: Lab De Poesía)
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