jueves, 21 de diciembre de 2023

Sebastián Jaka (Buenos Aires)

 

EL HIJO DÍSCOLO DE ROBESPIERRE SE AUTOPROCLAMA POETA


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He aquí el hijo díscolo de Robespierre
que hoy, en el día que se demora en su dicha y cava
una fosa para los cráneos, se autoproclama Poeta.
Mi padre ha hecho La Revolución, dice
a mi padre lo apodaron El Terror de Francia aunque dormía colgado boca abajo de la luna, dice
mi padre fue el inventor de la guillotina, dice
pero hay quienes afirman que fue inventada mucho antes.
Yo soy el hijo díscolo de Robespierre y hoy me autoproclamo poeta, dice
vean sino mi cara de poligrillo atormentado
los puños de mi sacón roído por las ratas
la peste que me dará flaqueza amarilla en una sucia pensión al fondo de mis ojos
cómo me contorneo y brinco de puro júbilo lunar.
Robespierre era Robespierre inclusive para nosotros, los de su sangre, dice
Él le escribió a su amigo Danton en una carta “Te quiero más que nunca y hasta la muerte” un año antes de guillotinarlo
y dejó a tantos otros sin cabeza
que los sombrereros empezaron a prostituir a sus hijas y a sus esposas
y a hacer pan con la harina de los huesos.
Pero oigan, todos los poetas son mis hermanos, dice.
Todos los poetas son hijos del decapitador de Francia
Vean sino sus caras de poligrillo
Los puños roídos de sus sacones
La peste que les dará flaqueza amarilla y muerte en una sucia pensión al fondo de los ojos.
Yo crecí entre cabezas decapitadas, dice.
Eran tantas que tuve que venir a vivir a esta guardilla polvorienta
y autoproclamarme Poeta
(la última cabeza que rodó por casa fue la de mi padre, dice, aunque sería más propicio
que lo llamemos Robespierre).

 

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