martes, 4 de octubre de 2022

Luis O. Tedesco (Buenos Aires, 1941)

 

 


QUERIDÍSIMO HERMANO



I
Breve y simple sea mi voz,
tímida ante el vasto rectángulo.
para evocar, queridísimo hermano,
la terrible delgadez de papá,
blanco entre blancas sábanas lascivas.
Jugó con nosotros,trabajó para nosotros.
Murió en una sala de hospital
entre otros que también morían.
Su cuerpo adusto quiero en mi poema,
las sílabas de su amor desordenado.
 
 
II
Como tantos, como casi todos,
hijos sanos de padres sin dinero,
comíamos la fruta vigorosa
con la boca gruesa del instinto
y los ojos devorando el potrerito.
Corríamos, queridísimo hermano.
en la espesura liviana del origen
como gambetas adheridas al vacío.
Mamá fantaseaba en la cocina
tricotas para la fría lejanía
de sus varones en la carne inhóspita.
Recuerdo a papá en la medianera,
su mirada fraseando nuestro juego,
el vaivén del andamio, su estatura...
 
 
III
Cincuenta años, yo más, que estamos vivos:
no dudes, queridísimo hermano,
cuando Dolor te pida celebrar
la terrible caricia del origen.
Brazos firmes y manos vacilantes,
voces apretadas al perímetro
de golpeados silencios familiares
hilaron nuestra infancia. No dudes:
cal viva del oscuro sedimento
vino a nosotros hacia libros lejanos.
Tan cerca mamá de orillas postreras
busca en tu llanto la extensa mirada.
Sean para siempre sus aguas felices...
IV
Y el olor, aquel incurable
olor de papá, la mordedura
de su aliento: sangre detenida,
sangre voraz de abuelos italianos
vaciada en el presagio de su vientre.
No fue suyo, queridísimo hermano,
tributo que premia duros trabajos
ni patios sombreados con uvas bermejas,
aroma de otros. No le fue dado
el calmo rostro que envejece y ríe.
Mientras su fuerza fiebres remotas
llevaban al aura del velo que aprieta,
Sueño, ya frío, ajenos aires bogaba...
 
 
V
De dónde, entonces, de qué nada
este resplandor del aire inmenso
brotando del susurro, de dónde
nuestra voz y las vagas lejanías,
pliegues de la similitud sensible,
pasto ardido en la casa del quebranto.
Te escribo, queridísimo hermano,
y la sustancia irreal de las palabras
roza la escandida grieta del milagro:
mis libros conversan con tus libros
y en los soleados potreros de la patria
rústicas leyendas lanzan su extravío.
 
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"Queridìsimo hermano" fue publicado en 1995, en el libro VIDA PRIVADA. Por entonces, mi hermano vivía en Suiza. Nos veíamos poco. Así que le envié por correo postal estos cinco fragmentos que componen el poema, uno cada diez días, más o menos, para recordarnos los años de infancia que pasamos junto a nuestros padres, en una vida en común intensa y de gran cercanía y afectividad. L.O. Tedesco
 
 
(Fuente: Daniel Rafalovich)

 

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