viernes, 14 de octubre de 2022

Armando Almánzar-Botello (República Dominicana, 1956)

 

A UN POETA MAQUILLADO ANTE SU ESPEJO (Brevísimo monólogo esquizofrénico)

 
Por Armando Almánzar-Botello
A Eugène Ionesco; a Antonin Artaud; a Groucho Marx, in memoriam
 
 
--------
(Vestido esquizo de muchacha el poeta monologa desnudando al fin su otro ante un espejo sideral):
 
—Me robaste hasta la barba, vil poeta de burdel. Disfrazado tú devienes académico y barbado, grotesco y manierista. ¡Oh, todo ahora me sorprende, cual si fuera yo Alicia en un país de maravillas... o cierta niña obesa, medio loca o loca y media, taciturna y erudita Through the Looking-Glass! 
 
Jugando presumido a cabalista malversaste las arcas universales de las letras abrahámicas. ¡Feo ejemplo el que les diste a los revolucionarios jóvenes que un día con fervor creímos en el poder de la Imaginación!
 
Pero a pesar de toda tu astucia —oh mi gran rival—, provinciana o cosmopolita, fea, fea, oportunista, cibernético-gorgoteante, libresca y tubular, hoy te voy a golpear muy duro con el arma blanca del vacío, te abriré llorando una llaga, una herida incorporal con el filo estoico de lo inabordable: el imprevisible acontecimiento de mi ósculo mefítico, al modo de Emile Bréhier, al estilo de Jacques Lacan, de Alain Badiou y de mi padre-botín Gilles Deleuze…
 
(El actor, rigurosamente vestido de muchacha cortesana, no reconoce como propia su imagen especular, y, despectivo al desgaire besando el gran cristal de su mágico espejo, prosigue su discurso con un dejo chismoso y aniñado de andrógino feto profesoral):
 
—Y se lo voy a contar todo a mi gran progenitor francés: al filósofo Don Gilles y a todo su Partido, a ese grupo-agente de martillo y hoz nietzscheanos, máquina en dramaturgia de la nueva rebelión... ¡Ohhh! ¿¡También roban resplandores y plagian los espejos!?
 
(El actor, parpadeando, mira un rostro coqueto ante su espejo deformante. Alisa como Alicia los pliegues deleuzianos de su vaporoso vestido y revisa, con sumo y femenil cuidado, su aleve peinado rococó y capilar. Habla y luego se coloca, afectada y delicadamente, una mano erudita muy blanca en la palpitante y nerviosa boca tan sensual: hocico angélico de pintarrajeados lujuriosos labios con violenta pulsión floreciendo en satinado y satánico rojo carmín):
 
—¿Quién es quién si Dios mismo cierto día hizo teatro?... ¡Ohhh, perdón, de rodillas perdón pido yo a lo Alto! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón por no ser tu amiga, Dios mío, pido perdón!
 
(Mirando con altivez la borrosa imagen reflejada en ovalado espejo lezamiano, mallarmeano, relamido en postvanguardia sodomita, escritural, trágico y sublime el oscuro actor prosigue su apocalíptica y entintada diatriba, endiablada ella contra Nadie, furibunda ella contra el Otro capital):
 
—¡Y voy pronto a protestar frente al Congreso del Infierno, con mi aviesa y sudorosa turba mariposona, secretamente falogocéntrica; y gritaré y gritaré, como una loca letrada irredenta, que un barbudo replicante arruinó y plagió, envidioso, mi astral proyecto de Constitución!
 
(Oh discreto, secreto y sigiloso, íntimo teatro de cámara: ¿Única garantía de una “lógica del (sin)sentido” en un mundo que se disuelve transgenérico y copión?)
 
CAE EL TELÓN
---------
Mayo de 2010
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana. Reservados todos los derechos de autor.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario