EL MALVADO
Ante su tumba:
¿retrocederías como frente al mismísimo huracán,
o le reclamarías a viva voz por su vileza?
¿si fuera un pájaro lo llamarías pajarraco?
en todo caso si alguno viniera a increparlo
o a recriminarle por sus actos deberíamos contestar por él:
“¿Y tú quién te crees que eres; la cenicienta?;
entonces ve, cómprate una enorme calabaza
y haz de ella tu carruaje,
o en su defecto ten a un asno por mascota”
aunque la mansedumbre sin inteligencia
no es serenidad, otorga al cuerpo y al espíritu
una paz inservible.
Pero ahora que todavía se mueve y respira,
ocupado de la manera en que está
en hacer un daño tras otro
como otros estarán cerrando un libro que han terminado
e inmediatamente abriendo un nuevo libro;
por favor no lo interrumpas.
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VIDENTES, PESIMISTAS, FALSOS PROFETAS
VIDENTES, PESIMISTAS, FALSOS PROFETAS
Algunos animales, no sé cuáles,
y esos muñecos de pies redondos
que caen siempre bien parados
saben lo que va a pasar y aun así
la pregunta es por el mañana;
sentada sobre mis rodillas interroga:
-Usted señor, mañana, ¿a qué hora se levanta?
-Temprano, a la hora de los fusilamientos
y salgo a trabajar junto a esa gran mayoría
vividora del comercio consistente
en comprar a desprotegidas ancianas
sus antiguallas por centavos, para venderlas
a precio vil al mejor postor, que no es sino
un revendedor que a su vez adquiere “la pieza”
para venderla al triple y así sucesivamente.
Con una salvedad; los de nariz colorada
estamos condenados a la atención al público,
y el público, por nuestra negligencia,
por nuestra reticencia, por nuestro desgano, nos condena.
Me levanto temprano, a la hora de los fusilamientos.
(Fuente: Meta poesía)
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