sábado, 25 de agosto de 2012

Otra perla de Monopsonio


     Default        (Por Monopsonio F. Holding)

 

      El mundo de los negocios es el más inclusivo,
      incluso es la más alta expresión de inclusión:
      el único modelo inclusivo :
      nos  incluye  a  todos,  inclusive
      más allá de nuestra voluntad  ( esto
      es lo único innegociable )

      Hay negocios, negociantes, negociadores,
      negociaciones, negociados.
      No neguemos:
      Todos formamos parte de algún mercado
      Todo se puede negociar,  menos la muerte
      La vida no es un negocio,  es  un  derecho
      ( Pero entre los derechos siempre se impone
      el derecho a negociar)

      La  vida,  en  última  instancia,  está  definida
      y  expresada  en  la  función  metabólica:
      intercambio,  oferta y demanda,  aprovechamiento:
      puro  negocio    ( como  el  comercio  sexual
      de  donde  provenimos)

      No  neguemos:   negociemos
      Mientras  podamos  negociar  estamos  vivos.

                            Monopsonio Holding


martes, 14 de agosto de 2012

Vicente Narioh

La idea poética de la división en la visión binaria de Vicente Narioh

(De:  Pensamientos impropios y textos parasitarios)

 

 

Las ideas se dividen: conviene seleccionar las buenas.
Las buenas ideas son divisibles:  esta idea se divide.
La división puede obedecer a causas naturales,  como
puede no obedecer.
El individuo humano obedece:  es un buen divisor.
Las sociedades son producto de la división:
No existen sociedades que no estén divididas.
No existen sociedades donde el sujeto no esté dividido.
La naturaleza de las causas de la división humana
produce opiniones divididas:    Algunos sostienen que
producir divisiones es una necesidad natural.
No ignoramos que descendemos de esa operación  de
la naturaleza:   simples organismos unicelulares
dividiéndose,  reproduciéndose por división.

domingo, 1 de julio de 2012

Un gato en el poema


Aproximación al gato    (Por Abel A. Borda)

 

                                                                      Los gatos son seres hechos para
                                                                      almacenar caricias
                                                                                          S. Mallarme

Un  gato
es  más  liviano  que  su  cuerpo,
y  más  leve,  incluso,  que  la  palabra  gato.

El gato no gatea ni regatea,
a gatas se desplaza por la casa
salta, repta, se agazapa ó se desliza,
no se agota, como la gota que gotea
pasa silencioso, de  una  casa a otra
desconociendo  la  leyes  de  gravedad  y 
de  propiedad  horizontal.

Algunos pueblos lo veneran
atribuyéndole carácter divino.
Otros,  lo incluyen en su dieta.

Un gato es mucho más que una mascota,
él no lo ignora:  lo demuestra,  exhibiendo
su  arrogancia.

El  gato:  su  condición  natural  es  el  sigilo.
No responde a la ley de castigo y recompensa
(como tampoco a otras leyes).

No sabemos si acepta el nombre
que le damos:   no  responde;
está y no está, se acerca cuando él quiere,
si es necesario emite algún sonido -un gato
cuenta con múltiples formas  de expresión,
conocemos algunas-

El gato nunca pierde su prestancia, su altivez,
ni aún ante el peligro ó la mala fortuna,
no pierde jamás la dignidad,
-ni aún el gato en situación de calle.

Un gato no nos reconoce como amos, jefes
de jauría, machos alfa, líderes de grupo
ó autoridad de aplicación.

Aspirar a algún reconocimiento de este tipo
será inútil. Todo lo que podemos esperar es 
que nos considere su familia.

El gato sabe estar,  sabe no estar
sabe ausentarse:  no sabemos dónde va,
cuando no está

(ahora, por ejemplo, acaba de
no estar)

Si su ausencia se prolonga demasiado
crea inquietud, desasosiego:  cobramos conciencia
de la falta de esa pequeña presencia necesaria: 
Es para preocuparse  -pero tampoco demasiado: 
es un gato-

Los que saben, desaconsejan el apego
excesivo a estas criaturas -así como también
el excesivo apego-

A un gato se lo puede acariciar, amar, alimentar,
besar,   y hasta hacerle confesiones:  sabe guardar
secretos como nadie.

Es una buena compañía para quien está solo
-e incluso para quien no sabe que está solo-

Un gato suele escabullirse con facilidad; es muy
común que aparezca en casa del vecino. Por eso,
antes de adquirir ningún gato conviene procurarse
buenos vecinos, capaces de aceptar estas sigilosas
invasiones  (aunque  la  mejor  decisión,  en cualquier caso
es  no  tener  vecinos)

Cada gato es único e irrepetible,
como su ronroneo: ninguno es igual a otro.
La forma en que lo emite, es uno de los misterios
del gato, única criatura conocida que ronronea.

Un gato es de suma utilidad: no sólo nos libra
de roedores y otras presencias indeseables; también
se le atribuyen propiedades curativas -”Cuando entra
un gato a una casa, entra la salud”, dicen-

Si se sufre un estado de inquietud, desasosiego,
ansiedad ó excesiva tensión nerviosa,
abrazar un gato alivia los síntomas y calma la
ansiedad -absorbe nuestra carga  negativa,
sostienen quienes saben- siempre que el gato
no se encuetre inquieto, desasosegado ó ansioso -y siempre
y cuando acepte nuestro abrazo-

El gato, a diferencia de otras mascotas, no sabe obedecer
ni nos sigue a todas partes, ni nos lame ni festeja
con el movimiento de su cola (por el contrario, si ésta
oscila es señal de inquietud u hostilidad)

Es inútil darle órdenes, como intentar educarlo:
No cumple,  ni obedece,  ni agradece.
No es que se emperre, ó que no quiera saber nada;
es así: sólo obedece a su condición de gato.

Los que saben lo aceptan como es
(el gato es la criatura que más sueña)
está y no está,  pero siempre es parte
de la casa.

Algunos no quieren saber nada con los gatos.
Algunos no quieren saber nada con los animales.
Algunos no quieren saber nada con la naturaleza.

Hay quienes no quieren saber nada...
Está bien: saber es un derecho, como querer ó no
querer saber, es sabido.

Pero sabemos que quienes saben y conocen,
los iniciados en el conocimiento verdadero,
no suelen tener un gato: prefieren, cuando menos
que sean dos.

                            
                                Abel A. Borda

jueves, 14 de junio de 2012

Poemas de Vicente Narioh


 

Escritos dudosos y poemas refractarios  /  por Vicente Narioh

 

( Dudar    ó    dar )

 

 

Ante la duda desplegada
en su esplendor,
el correligionario corre:       -así-

Algunos se detienen
en busca de resoluciones inmediatas;
es correcto.

Otros meditan con premeditación,
o veloces no vacilan
en elevar oraciones ó pedir amparo
a entidades superiores.

Otros hay que no meditan
ni vacilan  :    con  premura,
toman  medidas dilatorias  en espera
de mejores condiciones
ó  vacilan,  pero sólo por necesidad.


(Algunos vacilan en sentido contrario  -no dudan
en hacerse refractarios-

La  duda  siempre  estuvo,  estaba,  dicen,
aún antes de ser nombrada y conocida por el hombre)

Pero la mayoría no duda;  las mayorías
casi nunca se equivocan  -ni  cuando  honran
a  sus  enemigos  abrazando sus causas-

Seamos justos:   no es justo poner en duda
la voluntad  colectiva  -aunque dudar sea justo-,
la duda no ha alcanzado todavía
carácter  popular.

También,  para ser justos,  se debe procurar
que  todas las minorías  sean  respetadas

-ó al menos escuchadas-

Es justo  y  necesario :
Siempre hubo más víctimas que victimarios.


                                  Vicente Narioh

lunes, 28 de mayo de 2012

Un poema de Hugo Padeletti :



Sube  el  gato  hasta  el  techo



y  halla  gatos.  ¡Laurel,
escarmiento  de  los  poetas!
Dejar  el  gato  abajo  y  escalar
el  techo  de  la  noche.  Los  gatos
no  son  alpinistas.

                         ¡Oh  noche,
pensamiento  callado,
oh  noche  de  la  noche,
                              pensamiento
no  pensado!

Dice  el  gato  a  la  noche:
                                        -¡Oh  Pensamiento,
piensa  en  mi
cuando  no  pienso!






miércoles, 2 de mayo de 2012

Jorge Cuesta (México, 1903 - 1942)

 

Ley de Owen



Algunos pasajes del ensayo "El diablo en la poesía", de Jorge Cuesta:

Dice André Gide que "no hay obra de arte sin la colaboración del demonio".  Y lo recíproco es igualmente cierto:   no hay colaboración del demonio sin obra de arte.  El demonio es la tentación, y el arte es la acción del hechizo.  No hay fascinación virtuosa;  la Iglesia es sólo muy razonable al prevenirlo:  sólo el diablo está detrás de la fascinación,  que es la belleza.  Por esta causa,  es imposible que haya un arte moral,  un arte de acuerdo con la costumbre.  Apenas el arte aspira a no incurrir en el pecado,  sólo consigue, como Nietzsche demostró con evidencia,  falsificar el arte;  pues es imposible que el arte se conforme con lo natural.  Y  lo extraordinario es lo único que fascina.
  He aquí por qué son inseparables el diablo y la obra de arte,  la revolución y la poesía.  No hay poesía sino revolucionaria,  es decir,  no la hay sin "la colaboración del demonio".  Se atribuye a un distinguido revolucionario mexicano una expresión admirable: "No se hace una revolución con ángeles".  No,  en efecto,  ninguna revolución es angelical,  como  no lo es tampoco ninguna poesía.  Una poesía que no fascina es una poesía sin belleza,  y no hay belleza sin perversidad  [ . . . ]
  Pues ésta es la acción  científica del diablo:  convertir a todo en problemático,  hacer de toda cosa un puro objeto intelectual   [ . . . ]
  La poesía es la tentación,  es lo que solicita desde lejos.  Por eso no son sensibles a ella las mentes ocupadas por su proximidad,  conformes con la apariencia de las cosas,  sin avidez de conocer,  sin gusto por la ciencia,  que es el deseo de lo que está remoto y profundo  [ . . . ]
  La poesía,  sin duda,  como todo temperamento revolucionario,  es el temperamento de la excepción y del peligro.  Y la hora en que sobreviene es la misma hora recóndita y sutil del diablo  [ . . . ]

Un  poema  de  Jorge  Cuesta :      "Retrato de Gilberto Owen"

Enviaba a la guerra su imagen indócil
para que volviera sobria y mutilada
pero volvía intacta y se ponía a llorar
porque no era bastante equilibrista
para ser un modelo de Cézanne.

Y  enviidiando al estable equilibrio
de las frutas que posan sobre el mantel,
ya más no iba a buscar por los paisajes
mudables fondos que hicieran juego con él;
sino pensando en la geometría de sus líneas
divagaba por otoñales huertos escondidos,
donde las musas tenues se ríen entre las ramas
y amarrándose al pie lastres de manzanas
se arrojan sobre los sabios distraídos.

Entonces descubrió la Ley de Owen
--como guarda secreto el estudio
ninguno la menciona con su nombre--:

"Cuando el aire es homogéneo y casi rígido
y las cosas que envuelve no están entremezcladas
el  paisaje  no  es  un  estado  de  alma
sino  un  sistema  de  coordenadas."

Y para defender los dulces números pitagóricos
que dentro de sus nuevas proporciones cantaban,
dibujaba a su lado muchachas apacibles
cuya sola presencia confortaba.

Pero la constancia enseñándole pronto
que el amor verdadero es menos breve
que los gratos objetos que lo mueven
las apartó luego de sí para quedarse solo.

Y sembró en su soledad el gesto puro
que amoroso cuidado nutre y guarda,
para mostrarlo inalterable el día
que traicionen sus fondo las ventas.

Pero con pensamiento que atraviesa
la densa niebla de la posteridad,
para tener en paz y en regla su postura
le roba al tiempo su madura edad.



 Ley  de Owen

En un breve comentario, el pregonado "descubridor" de esa ley opina que se trata, más estrictamente,  de la Ley de Cuesta.
Sea de quien fuere, Owen la aplicó y dilucidó, en efecto.  Leamos a Gilberto Owen:

"Es la ley que nos exige ordenar la emoción,  reprimirla hasta el grado en que parezca haber sido suprimida,  simular que no eixiste,  disimular su presencia inevitable,  para que el ejercicio poético parezca un mero juego de sombras dentro de una campana neumática,  contemplando con los razonadores ojos de la lógica  --no de la lógica discursiva,  naturalmente,  sino de la poética.

(De  Jaime García Terrés,  "Poesía y alquimia", Los tres mundos de Gilberto Owen)

viernes, 27 de abril de 2012

Poetas olvidados: Senecio Losermann



El zorzal asesinado



Amo lo artificial,
dijo el zorzal

Amar es poco
y nunca es suficiente,
dijo su amo ocasional, -otro zorzal, en adelante
victimario oficial-

Lo artificial es un desvío :  proviene del exceso

¿Pero esto es parte del Orden Natural?

Lo ignoro, dijo su verdugo
zorzal, pero es preciso continuar
con la tarea -artera- concluyó
el oficial,   clavando su pico
en la cabeza destrozada
del zorzal que oficiaba de víctima

Por último, dijo el zorzal ultimado,
¿esto  es  arte?

No,    sòlo  cultura..