martes, 21 de abril de 2026

Rafael Felipe Oteriño (La Plata, 1945)

 

 

 

 

 
TODOS, ALGUNA VEZ, ESTUVIMOS EN EL PARAÍSO
  

 

El que observó a medianoche la espuma blanca del cielo, el que 
oyó un galope prolongado en la estepa de la mañana, los que 
adivinaron la lluvia y se mojaron en ella, el pescador que aguarda 
el próximo pez que prenderá esa tarde, el que recuerda el olor a 
café detrás de una puerta que no existe, el que siente en la boca la 
primera palabra de un verso: todos, alguna vez, estuvimos en el 
Paraíso. Las manos lo tocaron y el pecho aspiró su perfume, el Paraíso 
cedió por un instante -se detuvo allí- alzó un vivac en el que cada pieza 
coincidió con su opuesto: las sombras con el árbol, el árbol con el 
camino, el río de Heráclito con el río a secas.
 
*****


(Fuente: Daniel Rafalovich)

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