Pena da el hombre,
pero más pena los animales.
¿Qué en esas fosas
de cadenas y palos,
qué de los perros
que murieron en silencio,
amarrados los hocicos
con alambre,
ardidos en uranio
y fósforo líquido
para probar
la tensión superficial
de las lagañas
que se descuelgan
de dolor nomás?
¿Qué de esos
estrambóticos
pederastas
en lechos babilónicos
perforando tripas
gallináceas
y carcajeando?
¿Qué del reino
mortal y mineral
y la nutria
desollada
y explorada
viva
con ganchitos taxidérmicos,
la ofensa
del hierro
y el potro del tormento
contra el toro
y la crueldad
de la textura poética?
¿Qué de esas dedicatorias
a dioses y selfies?
- Inédito -
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