El dios nunca muere (Colección Pippa Passes, 2026)
Enrique Frías es un escritor, poeta, corrector de textos literarios, lector de tarot, talleristas de escritura creativa, sueños lúcidos y tarot con enfoque terapéutico. Nació en la ciudad de Oaxaca, México, en abril de 1993. Se graduó como profesor de Idiomas en 2018 en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
Su primer libro titulado Temporal, fue publicado en 2019 bajo el sello editorial Buenos Aires Poetry. Gracias al apoyo de Alejandro Jodorowsky con el financiamiento para ese libro y la difusión de la obra de Frías a través de sus plataformas, ese libro pudo ser publicado, además de un prólogo de Diego Moldes y el apoyo de sus lectores.
En 2025 se publica Conocimiento ancestral en la poesía de Enrique Frías, bajo el sello editorial Palabra que dormía, de Noruega, en la edición N° 4 de la revista digital e impresa.
Su labor como tarólogo comienza en 2018, para a partir de 2020 llegar a cientos de personas alrededor del mundo vía online, en consultas y talleres; México, España, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Chile, Portugal, Bélgica, Alemania, Italia, etcétera. Actualmente cuenta con una considerable audiencia en sus redes sociales, medios por los que constantemente se dedica a mandar mensajes poéticos.
IG, YT, X: @EnriqeFrias
ECHAR A ANDAR
Perseguir un aroma, atrayentes pantorrillas en la calle,
perseguir una canción de tacones, un baile de cabellos,
y todo con la mirada, y todo para nada.
Perseguir una sombra, una sombra de nube,
unas ramas, unas hojas, o llegar al aroma del café,
del grito ambulante, deambulante.
Perseguir como un perro, seguir como un hombre, un hombre
perro,
llegar a los estantes, con poco dinero,
a través del cristal ver nuestro reflejo:
un título, una portada, un apellido, un pedazo de papel,
nuestro reflejo: una talla, un pan, un espejo.
Y echar a andar, ir detrás de los aromas:
panes, libros, sudor, hambre, café, mujer.
Echar a andar como perro tras los huesos,
como hombre tras recuerdos,
como perro sin hogar,
como perro tras de mí y a la vez en mí.
Echar a andar, perseguir un andar, pensar en un andar,
como ya sin ocupaciones,
como ya con vida y a la vez sin ella,
como si ya hubiera dado todo lo que quise dar,
como si ya fuera o hubiera sido todo lo que quise ser,
con todo, completo mi ser y a la vez sin él.
VENCIDOS
Se calientan, se enrojecen, sudan,
hay un jardín ardiente entre las botas
que se bifurca entre los dedos de los pies,
hay un calor que agota, que marca, que adormece.
La ciudad se encuentra en llamas,
en las caras transeúntes se observa esa tez.
Vencidos caminamos hacia el destino
de largas mañanas. Miserables salimos
hacia el bocón de fuego ardiente de la acera.
Y qué nos entrega la noche, sino la soledad autónoma,
el camino de nuestros pies. Y qué podemos entregar a la noche,
si llegamos vencidos, si llegamos sudados, quemados, molidos.
Qué podemos entregar a la noche si el fuego ya casi nos ha
vencido.
La vida de alguna o muchas formas nos ha vencido,
sólo queda reparar, repararse a uno mismo,
con alcohol, con comida, ¿algo que no nos haga mal?
Ya casi todo nos hace mal, hasta el buen amor -al final-.
Pero basta de quejar, después de todo
la vida nos ofrece este mundo hogar,
después de la paz hay un tiempo de tormenta, y al revés.
Vencidos, molidos, tranquilos o agradecidos,
sólo nos queda ir a dormir, a soñar.
PÁJAROS CIUDADES
Migran las palabras
como pájaros pensados
hacia mi boca
hacia mi lengua
hasta el sonido
Migran mis palabras
palabras pájaros
al interior de la libreta
reposan sin hambre y sin sed
como filósofo o poeta que se pone
a meditar
a pensar
Migran mis pájaros flotando
defecando semillas
en hoja fértil
con mi agua de saliva
Pueblan ciudades:
ciudades ojos, ciudades sueños,
ciudades cabezas, ciudades personas
Migran
me llevan de aquí para ti
como pájaros proveedores
como pájaros sin fin
alimentando cabezas
conservando ciudades.
(Fuente: Buenos Aires Poetry)
No hay comentarios:
Publicar un comentario