me conmueve el pasaje
donde Cristo
látigo en mano
enfurecido
sin control
arreciaba con todo
gritándoles
a los vendedores de palomas
a los cambistas:
Quitad esto de aquí.
No hagáis de la casa de mi Padre
una casa de mercado*
y qué si este planeta errante
es el templo el santuario
la casa del Padre
no se nos haría necesario
látigo en mano
echar de nuevo a esos viejos mercaderes
ahora reinstalados
entre las alzas y las bajas de Wall Street
*Evangelio según San Juan 2:16.
(Fuente: Life vest under your seat)
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