TRAGALUZ
Nadie dice vamos.
Pero cada peldaño de orfandad
mantiene a salvo su reclamo:
¡subir, subir!
Donde hubo padres tampoco están sus ojos,
sino más arriba, más arriba, más arriba.
Donde cada golpe de añil
piensa en su norte y en su fiebre.
Donde un punto de luz ya es casi luz
y no recuerdo.
Nadie dice vamos y no importa,
¿qué fruto es flor querría volver atrás?
Un trozo de cielo que nunca alcanzo,
al que aún nadie ha podido
contratarlo por criado,
es el que imanta la raíz.
¿La alegría que de él proviene
se debe a que siempre está ante mí?
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AQUÍ
Toda representación del paraíso
incluye una pareja de arcilla sin cocer,
como el barro que recubre tumbas,
tan fácil de remover por cualquier perro de tedio.
Nunca fuimos invitados a esa paz
donde el ángel no interviene,
la serpiente no interviene,
la manzana no interviene.
Nunca fuimos expulsados de un jardín
que no pisamos,
sino de un territorio concebido aquí,
a un paso de los muertos,
con lindes fijadas por pie humano,
donde a mano queda el manantial y está sellado,
donde a mano queda la manzana y está vallada,
donde la culebra que busca el aire obtiene plomo
y el ángel que anhela tierra una muralla.
No es algo que a otros les sucede:
queda a un golpe de vista del diccionario
y os digo que está expurgado.
Quedan cigüeñas ateridas en las torres
retrocediendo hacia la piedra.
Quedan meses cortados a serrucho
y otra vez mis días treinta
como insectos encerrados en el ámbar.
Aquí, en las afueras de los remansos,
bajo la luna del No Creciente,
¿con cuántas plegarias más insistirá la sed?
En Vamos, vemos
Tercera edición. Bilingüe Castellano – Esperanto
Lastura
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
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