NACIMIENTO DEL SONIDO
A la noche la parte más privada del largo cuerpo de un perro
[gime.
Acompaña a su ultimo estiramiento
en el oscuro corredor fuera de nuestro cuarto.
Los chicos se duermen.
Una ventana trata de quebrarse con el frío
el otro perro rasca la alfombra buscando piojos.
Estamos solos.
NOCHE DE CAMPO
La luz del baño arde sobre el espejo
En la negrura de la casa
las camas gimen del agotamiento del día
sostienen los cansados hombros magullados
y piernas tajeadas la inesperada
erección de las 3 a.m. El sueño de alguien
involucra una sierra el sueño de
alguien involucra una mujer.
Todos hemos soñado con encontrar al perro perdido.
La última luz de arriba
arroja un dibujo circular
a través del conducto de ventilación de hierro decorado
para convertirse en una luna de la sala de estar.
El sofá llama al perro, el gato
en perfecta negrura camina sobre la cocina.
En el cuarto de luz permanente
las cucarachas marchan sobre esmalte.
La araña con muslos de joyas coloreadas la polilla marrón
con franjas corporales
ascienden cañerías
y se miran en los espejos.
Toda la noche la verdad sucede.
[LA GEOGRAFÍA DE ESTE CUARTO]
La geografía de este cuarto que conozco tan bien
esta noche podría levantarme en la oscuridad
sentarme a la mesa y escribir sin luz.
Estoy acá en el país de las lluvias cálidas.
Una pequeña cabaña -un balde de vidrio,
madera, lata en la Orilla del Pacífico-
Los gecos trepan
por la ventana para espiar adentro,
y todo el día las repetidas olas azul pálido
tocan la negra orilla de piedra volcánica
y caen hechas pedazos aquí
EL PALACIO
7 a.m. La hora de la luz roja del día
Camino a través de los terrenos del palacio
despertando a los centinelas
bufandas
alrededor de sus cuellos y bocas
filtran aliento niebla
Los gibones dan vueltas
a veinte pies de altura
a través de los arcos de las torrecillas
y sobre el borde
del parapeto marrón
estoy solo
inclinándome
en aire que vuela
Antiguos gritos de un rey
que soltó su pajarera
como una ola a la ciudad de allá abajo
celebrando el día de su nacimiento
y ellos cuando alimentados
regresarían a su mano
como la paga del grano
Sobre todo el Rajastán
los palacios mueren jóvenes
a esta altura
un viento rojo
mi camisa y sweater fríos
De la blanca ciudad de allá abajo
un hermoso lamento
de la voz de una mujer se alza
300 transistores de las calles
tocando simultáneamente
la única estación de radio de Udaipur
(Fuente: Idiomas olvidados blog)
No hay comentarios:
Publicar un comentario