sábado, 31 de octubre de 2026

Ariwara no Narihira (在原業平, Nagaoka, Japón, 825-Heian-kyo, actual Kioto, Japón, 880)

 

 

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TRES POEMAS 

 

Esta luna no es aquélla
y ésta no es la primavera
que compartimos hace ya tanto.
Sólo yo sigo como entonces.
 
***
La luna amada por todos,
a pesar de mi propio placer,
se tiñe de tristeza cada vez que crece y decrece
y cuenta los meses de nuestras vidas.
 
***
Cuán efimero el sueño de la noche que pasamos
el uno junto al otro. Al intentar
recuperarlo, dormito,
pero mi ensoñación se apaga rápidamente.
 
 
_____________________
en Ki no Tsurayuki, “Kanajo. El prefacio japonés”, trad. del inglés de Alfredo Prior y Amalia Sato, revista "Tokonoma", n.º 2, primavera de 1994. La imagen, retrato imaginario de Ariwara no Narihira (在原業平, Nagaoka, Japón, 825-Heian-kyo, actual Kioto, Japón, 880) publicado en el n.º 244 de la revista "Kokka", septiembre de 1910, autor anónimo.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Adam Zagajewski (Lvov, Polonia, 1945)

 

 Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas

 

 

Trata de alabar el mundo mutilado

 


Trata de alabar el mundo mutilado.
Recuerda los largos días de junio,
y las fresas silvestres, gotas de rosado vino.
Las ortigas que metódicamente proliferan
en las casas abandonadas de exiliados.
Debes alabar el mundo mutilado.
Tú observaste los estilizados yates y los barcos;
uno de ellos tenía un largo viaje por delante,
mientras que el salado olvido aguardaba a otros.
Tú has visto a los refugiados yendo a ningún sitio,
tú has oído a los verdugos cantar alegremente.
Debes alabar el mundo mutilado.
Recuerda los momentos cuando estábamos juntos
en una habitación blanca y la cortina ondeaba.
Regresa en el pensamiento al concierto donde la música se encendía.
Tu recogías bellotas en el parque en otoño
y las hojas se marchitaban sobre las cicatrices de la tierra.
Alaba al mundo mutilado
y a la pluma gris que un zorzal perdió,
y la suave luz que se desvía y desaparece
y regresa.
 
Versión de Gustavo Osorio de Ita 
 
Foto: portada del libro ‘Luces y sombras de Adam Zagajewski’, de Anna Czabanowska-Wróbel
 

(Fuente: Marcela Machado) 

Jorge Holguín Uribe (Bogotá, Colombia, 1953 - Dinamarca, 1989)

 

 

Las danzas privadas 

 

Día 8 / Lunes

Ceremonia de la comida

 

Cómase una banana con su desayuno –no piense en los micos- tome conciencia de cómo se lo come. Ahora póngase la cáscara sobre la cabeza, a manera de sombrero, mientras lava los platos. Luego despunte la banana mientras hace una pregunta, si sale. Y la respuesta es sí.

Al almuerzo realice las siguientes acciones mientras come:

1. Use diferentes caminos para llevar el tenedor del plato a la boca. (No saque los ojos al vecino).

2. Mueva la cabeza hacia los lados mientras mastica.

3. Cámbiese de puesto en la mesa (desplace a su amiga o suegra).

4. Diga: “Buen apetito”.

5. Levántese y dé una vuelta entera lenta, como si estuviera buscando a alguien.

6. Ponga un poco de sal en su meñique izquierdo y un poco de azúcar en el derecho, pruebe los dos sabores al tiempo (¿qué tal?).

7. Deje caer su servilleta al suelo y recójala muy lentamente mientras observa los tobillos de los demás.

¡Y no me diga que salté el No 7! El 7 dice: Tome un pescado fresco de la nevera o de la pecera, si no tiene nevera o pecera llame a su amigo y póngaselo en la cabeza. (¡El pescado!)

Debe tener un libro de cocina, lea las recetas de pescado y mañana podrá hacer uno son su víctima.

 

Libro recomendado: Los hombres en la cocina. Fundación Niño Jesús. Bogotá.

Las danzas privadas. Libro en tres transfusiones. Medellín. Tragaluz Editores. 2011. Págs. 27-28.

 

(Fuente: La Mecánica Celeste)

Fidel Moreno (Huelva, España, 1976)

 

 

PRÓLOGO 

 

 



 

 

 

Cuántas veces quise cambiar mi condición,
ser otro ser
menos confuso,
más amable,
que otra fuera mi inquietud.

 

No me molesta mi forma
ni el perfil pajarero de mi cara,
tampoco mis manos grandes
ni mis dedos estropeados por una descarga eléctrica.

 

Trapecista colgado en la rama
sin posibilidad de avance o de regreso,
sin ganas de caer,
yo salté a este mundo con el impulso de llegar a otra parte
que no fuera yo;
y aquí me tienen

poco más que un balanceo.

 

Lo que sigue es mi vida como hombre,
pudo haber sido otra
y hoy continúa
aunque en ocasiones hablo de mí
como si hubiese muerto,
una manera de estar en otro lado sin moverse.

 

También hay amor, relaciones conyugales, padres e hijos, atentados terroristas, pintadas, el cansino debate sobre realidad y ficción, una actriz porno de reconocido prestigio, amenazas imaginarias, viajes sin desplazamiento, pantallas, sopa caliente, insomnio, hostelería, energía fotovoltaica y algunos asuntos más hasta superar los quinientos versos, extensión mínima exigida en premio de poesía bien dotado.

 

Porque si hablamos de una vida como hombre
el dinero es importante,
más que la poesía.

 

La poesía también sirve
como la silla y la mesa sirven de escalera

y es verdad que a ratos y por accidente.

 

Podría decir: el hombre equivocado

en el momento oportuno.

O, más fácil, hombre de mediana edad
con las cosas propias de su tiempo.

 

 

 

 Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 2025

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Xavier Villaurrutia (México, 1903-1950) 

 

 

«Nocturno rosa»

 




 
 
 
Yo también hablo de la rosa.
Pero mi rosa no es la rosa fría
ni la de piel de niño,
ni la rosa que gira
tan lentamente que su movimiento
es una misteriosa forma de la quietud.

No es la rosa sedienta,
ni la sangrante llaga,
ni la rosa coronada de espinas,
ni la rosa de la resurrección.

No es la rosa de pétalos desnudos,
ni la rosa encerada,
ni la llama de seda,
ni tampoco la rosa llamarada.

No es la rosa veleta,
ni la úlcera secreta,
ni la rosa puntual que da la hora,
ni la brújula rosa marinera.

No, no es la rosa rosa
sino la rosa increada,
la sumergida rosa,
la nocturna,
la rosa inmaterial,
la rosa hueca.

Es la rosa del tacto en las tinieblas,
es la rosa que avanza enardecida,
la rosa de rosadas uñas,
la rosa yema de los dedos ávidos,
la rosa digital,
la rosa ciega.

Es la rosa moldura del oído,
la rosa oreja,
la espiral del ruido,
la rosa concha siempre abandonada
en la más alta espuma de la almohada.

Es la rosa encarnada de la boca,
la rosa que habla despierta
como si estuviera dormida.
Es la rosa entreabierta
de la que mana sombra,
la rosa entraña
que se pliega y expande
evocada, invocada, abocada,
es la rosa labial,
la rosa herida.

Es la rosa que abre los párpados,
la rosa vigilante, desvelada,
la rosa del insomnio desojada.

Es la rosa del humo,
la rosa de ceniza,
la negra rosa de carbón diamante
que silenciosa horada las tinieblas
y no ocupa lugar en el espacio.




en Nostalgia de la muerte, Ediciones Sur, 1938


(Fuente: Descontexto)

 

Mohammed Dib (Argelia, 1920-2003)

 

 

"Sombra guardiana 3"

 


 
 
 
 
No preguntéis
Si el viento que rueda
Por las cimas
Atiza un hogar;

Si es una hoguera,
Si es un fuego de pobres
O una señal de alerta.

En la noche mojadas todavía,
Mujeres fabulosas que
Cerráis vuestras puertas, soñad.

Yo ando, ando:
Las palabras que llevo
En la lengua son
Un extraño anuncio.

                           Tlemcen, 1955
 
 

Mohammed Dib, incluido en Diwan africano. Poetas de expresión francesa (Editorial Arte y literatura, La Habana, 1988, selec. y trad. de Rogelio Martínez Furé).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Octavio Paz (Ciudad de México, México, 1914-1998)

 

 

Agua y viento

 

Agua extendida centelleas
bajo un relámpago lascivo
mi pensamiento azul y negro

Caminas por el bosque de mi sangre
árboles con olor a semen
árboles blancos árboles negros

Habitas un rubí
instante incandescente
gota de fuego
engastada en la noche

Cuerpo sin límites
en una alcoba diminuta

El mar te levanta hasta el grito más blanco
la yedra del gemido clava sus uñas en mi nuca
el mar te desgarra y te arranca los ojos
torre de arena que se desmorona
tus pedos estallan y se desvanecen

gallos negros
cantan tu muerte y tu resurrección

Sobre el bosque carbonizado
pasa el sol con un hacha
 

Octavio Paz | The Poetry Foundation

1957. Borges y Bioy Casares discuten “títulos absurdos”. Bioy recuerda Libertad bajo palabra de Octavio Paz: tras el “título vigoroso”, “poemas deshilachados. Pero no agradables, no vayas a creer: en cuanto asoma la posibilidad del agrado, el poeta reacciona, no se deja ganar por blanduras, y nos asesta una vigorosa, o por lo menos incómoda, fealdad”. Borges retribuye tres años después con la siguiente historia: “Octavio Paz envió a Sur un poema de amor, con el verso: ‘tus pedos estallan y se desvanecen’. BORGES: Se verá a sí mismo como un conquistador de nuevas regiones para la poesía. Qué regiones... BIOY: Menos mal que se desvanecen. BORGES: Si no, serían esos pedos sin ruido y sin olor, de que hablan los chicos; la idea abstracta... Mejores son los versos de Quevedo: ‘La voz del culo, que llamamos pedo / (ruiseñor de los putos), detenida, / da muerte a la salud más presumida / y el propio preste Juan le tiene miedo’. Poesía didáctica. Versos de tono explicativo... ¿Y qué. me decís de llamar al pedo ‘ruiseñor de los putos’? ¿Vos creés que Quevedo sabía tan poco de putos que imaginaba que para ellos el pedo era una suerte de reclamo, que usaban para llamarse unos a otros? ¿En las calles se oyen fusilerías de pedos, reclamos de putos llamando a putos? ¿O más bien quiso indicar que eran una voz dulcísima, pronunciada por la parte que les interesaba?”

(Esta semana, los poemas y entradas del Borges de Bioy Casares fueron seleccionados por Patricio Pron).


La edición definitiva del Borges de Bioy Casares — Archie Morales Romo - 49  escalones

 (Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)