DEVANT QUI
(Fuente: Jonio González)
(Fuente: Jonio González)

POEMAS 1911-1929
LA SOÑADORA
Cae la noche, en oscurecidas formas que parecen
Tantear, con misteriosos dedos hacia la ventana –luego-
Descansan en el dormir, envolviéndome, como un sueño
Fe mía -¡que yo pueda despertar!
Y gotea la lluvia con el mismo triste, insistente ritmo.
Temblando a través del vidrio, inclinándose lacrimosa,
Y suave golpetea, como pequeños pies temerosos.
Fe mía -¡qué tiempo este!
El plumoso fresno aletea; allí sobre el vidrio,
El fuego moribundo lanza un parpadeante rayo fantasmal,
Y luego se cierra la noche y la lluvia que cae suave
Fe mía -¡qué oscuridad.
EL LIBRO DE LAS MUJERES REPULSIVAS (1915)
DESDE LA QUINTA AVENIDA HACIA ARRIBA
Algún día bajo alguna dura
Estrella caprichosa-
Desplegando un poco su luz
Hacia lo lejos,
Te conoceremos como la mujer
Que eres.
Pues aunque alguien te tome y te arroje
Fuera del espacio,
Con tus piernas medio estranguladas
En tus encajes,
Aguantarías al mundo hasta que la locura
Aflorara en tu rostro.
Veríamos tu cuerpo en la hierba
Con fríos ojos pálidos.
Nos esforzaríamos en tocar esas lánguidas
Extensiones de muslos
Y oír tus agudos breves modernos
Babilónicos gritos.
Pero no funcionaría. Te sentiríamos
Enroscada en tu miedo.
Reclinada sobre los fértiles
Campos mirando de soslayo
Mientras urges algún amargo secreto
Por el oído.
Vemos tus brazos humedecerse
En el calor,
Cómo pulsa en el latido
De los desbordantes corazones que rezuman
A tus pies.
Te vemos inclinada con el cabello
Abultado sorbiendo
La salpicada humedad de algún vago
Labio inferior.
Tu blanda saliva, desleída
Por orgías, goteando.
En otro tiempo no hubiéramos llamado a esa
Mujer “tú”,
Cuando recostada sobre el bazo
De tu madre estirabas
Tu boca hacia su seno como
Lo hacen los engañosos músicos.
Te zambulles grandiosa para caer
De cara
Desnuda-mujer-niña
Haciendo muecas.
Con tu vientre combado majestuoso
Hacia el espacio.
DESDE LA TERCERA AVENIDA EN ADELANTE
Y camina ahora sobre pies que giran hacia fuera
Junto a la basura de la calle
O rueda bajo una sucia sábana
Dentro de la ciudad.
Ya no se menea para quitarse el vestido,
No se arrodilla sumisa para confesar.
Una pequeña conciencia, sin angustias
Y se instala.
¡Oh Dios! se instala, decimos;
Quiere decir que sus poderes se escapan,
Quiere decir que retrocede día a día
Del bien o del mal.
Y así mira al suelo
O escucha junto a una puerta abierta,
O se acuesta, boca arriba a roncar
Tanto fuerte como tristemente. O se sienta junto al fuego de porcelana,
Se sienta, voceando mansa en una silla
Con el cabello muy rizado, endurecido ondeado
Sobre los ojos.
O sonríe demasiado vacía hacia el espacio-
Y hay un espacio vacío en su cara-
Donde nada suplantó el lugar
De los agudos y duros gritos.
O aún la oímos en la escalera,
Con algunas plegarias elementales,
Hasta que las corta y exclama
Una amada mala palabra.
En alguna parte bajo su apurada maldición,
Un muerto yace confinado en su ataúd,
Y amigos y familiares se dispersan,
Sin emoción.
Esas muertas vivientes en sus habitaciones
Deben notar cuán parciales son las tumbas
Que llevan a los hombres de vuelta a sus úteros
Mientras los suyos deben ayunar.
Y los que florecen en jarras
Ya no miran a las estrellas,
En vez de ello, miran hacia los diminutos automóviles-
Y viven despavoridos.
VISTO DESDE EL “L”
Así está de pie –desnuda- estirándose aburrida
Dos peines de ámbar descansan en sus cabellos.
Una imprecisa y deteriorada alfombra
Baja el polvoriento tamo de la escalera.
Ella no ve, no le importa
Siempre ha estado allí.
Al frágil mosaico de su ventana
Que mira rígido hacia la calle,
Allí lo garabatean vacilantes gorriones-
Allá lo graban con sus oscilantes patas.
Y también se va formando, a cada latido
De camisa y sábana.
Pero las ropas de ella son menos atrevidas
Que su cuerpo en su madurez,
Cosidas a máquina como ella está
Cosida a máquina a su alma de por vida.
Enredándose majestuosa en el vicio
Goteando encorvada en la rima.
Deslizándose desde la costura de la virtud,
Hacia el crimen.
Aunque sus labios son vagos como el capricho
En su juventud-
Florecen vívidos y repulsivos
Como la verdad.
Hasta los jarrones durante la fabricación
Son ordinarios.
OCASO DE LO ILÍCITO
Tú, con tus largas y vacías ubres
Y tu calma,
Tu ropa blanca manchada y tus
Fláccidos brazos.
Con dedos saciados arrastrándose
En tus palmas.
Tus rodillas muy separadas como
Pesadas esferas;
Con discos sobre tus ojos como
Cáscaras de lágrimas,
Y grandes lívidos aros de oro
Atrapados en tus orejas.
Tu pelo teñido cardado a mano
Alrededor de tu cabeza.
Labios, mucho tiempo alargados por sabias
palabras
Nunca dichas.
Y en tu vivir todas las muecas
de los muertos.
Te vemos sentada al sol
Dormida;
Con los más dulces dones que tenías
Y no has conservado,
Nos afligimos de que los altares de
Tu vicio reposen profundos.
Tú, el polvo del ocaso de
Un amanecer húmedo de fuego;
Tú la gran madre de
La cría ilícita;
Mientras las otras se encogen en virtud
Tú has dado a luz.
Te veremos mirando al sol
Unos cuántos años más;
Con discos sobre tus ojos como
Cáscaras de lágrimas;
Y grandes lívidos aros de oro
Atrapados en tus orejas.
THE LITTLE REVIEW (1918)
EL LAMENTO DE LAS MUJERES
I
¡AY DIOS MÍO!
¡Ay Dios mío, qué es lo que amamos!
¿Esta carne puesta en nosotros como un guante arrugado?
Huesos tomados deprisa de alguna lujuriosa cama,
Y por ímpetu, el empujón del diablo.
Qué es lo que besamos con prisa,
Esta boca que busca la nuestra, o aún másese
Pequeño ojo lastimoso en la engañada cabeza,
Como si lamentara aquello que a nosotros nos falta.
Este pálido, este más que anhelante oído atento
Que oye la lastimosa boca el suave lamento,
Para marcar la silenciosa y la angustiada caída
De aún otra caliente y deformada lágrima.
Brazos cortos y magullados pies muy separados
Para caminar eternamente con nosotros desde la salida.
¿Ay Dios, es esta la razón que amamos
-No son tales cosas golpes mortales al corazón?
II
A…
Las venas de otro se han instalado en mis días
Su miseria, tanto como la tuya es la mía
Sin embargo dime, ¿no es esta la mirada de una virgen
Fija en la tuya?
Me vuelvo siempre y soplo la llama de la vela
En la oscuridad, dejando caer mis lágrimas,
Cancelando el final del juego
Durante cuarenta años.
Y en la oscuridad oigo la temerosa queja
De ese semiherido, sin identificar
Alguien inexpresablemente solo-
Y desconcertado.
No, no me toques con demasiada ternura o bondad
Pues tengo palabras para toda las aflicciones
Y una olvidada mano enfermiza en el infierno
Rompió primero este vestido.
Siempre, sí siempre, siempre, así conmigo
El polvo de otro se mezcla aquí, cuando yo termine-
Mientras que el tuyo, mi amor, durante mil años
Se coagulará en paz.
PLAYBOY (1923)
A UNA QUE SE SIENTE DIFERENTE
Esta noche no puedo conocerte y lloro
Por la amargura que sobre ti es como blando sueño
De la que tú eres la única poseída-
Y como una en larga tela de luto vestida-
Profundamente empapada en ropas que cuentan la forma de la pena
Pliegue sobre pesado pliegue, como hoja sobre hoja.
Estás de pie, toda trémula con ahogados gritos,
Y con frías lágrimas como vidrio en tus ojos.
Delgadas sombras, más oscuras que lo oscuro hierven
Con espumosa somnolencia y monstruosa fatiga
El solemne ceceo de cosas inoportunas
Se acerca; y en altas alas de lamento
El tiempo frío grita a nuestro lado, desprendiendo chispas de dolor
-De las que tú eres el centro y la cantinela.
VANITY FAIR (1923)
A UNA DE OTRO HUMOR
¿Oh amada querida, debería dejar
De mirarte, siempre con ojos húmedos,
Y quejumbrosos besos de estos labios donde yace
Más miel que en tus áloes? ¿Debería romper
Aún más oscuras hierbas, y suspirando no perder de vista
Con fingida lamentación y gritos temerosos,
Rodeándote lentamente con blasfemias
Porque estaría bailando? No, me falta
La necesaria torpe salmodia de la desesperación.
No resuena en mí tu sombrío humor,
Ni está en mi corazón. Ni en ningún lugar
Dentro de mi carne, la misma carne que enamoraste.
¿Entonces para qué aflojar mi trenzado pelo
Ocultando mis ojos, y pretender que cavilo.
FINIS
¿Para ti, para mí? Por qué entonces la hiriente
hora,
El viento en las cortinas, y el
Paso
De algún jardinero tardío arrancando la flor
Que pondrán entre nuestros corazones cuando
hayamos muerto.
Inédito. Cagnes-sur-Mer, 1924-25
RETRATO DE UNA DAMA CAMINANDO
En el Norte los pájaros empluman un largo viento.
Ella es hermosa.
El Otoño forma hielo en la cáscara del limón.
Sus lentas costumbres acompañan la oscura mente.
La escarcha impone una frágil quietud en la laguna.
Sobre el fresco, pequeño montón de húmeda hierba
Los pájaros caen como una lluvia de vidrio.
TERCERA PARTE
POEMAS INÉDITOS DE PATCHIN PLACE
1940-1982
TENDRÍA QUE HABER JARDINES… YA NO HAY ENJAMBRE…
Tendría que haber jardines para viejos en los que quejarse
¿Pues dónde está el gran rizo de toro pavoneándose en la pierna?
Nada tan vencido como la ingle del viejo
Donde ahora cuelga una resentida bolsa,
Un saco de marchitos infantes en su pierna.
Ya no hay enjambres bullendo en él ahora
Su corazón es una colmena
Que ha ahuyentado a todas sus abejas,
Se mantiene vivo
Por estremecimientos;
La reverberación del olvido es su movimiento,
La desintegración ahora lo es todo como movimiento;
No obstante como diestro gato caerá sobre sus cuatro patas
En el paraíso, al revés.
LLORADO (Y otros preguntan…)
Y otros preguntan, ¿Cómo es ser poseída
Por una que no puedes retener, al ser ella vieja?
No hay pájaro en mi ojo construyendo un nido
Para una novia que tiembla contra el frío,
Ni hay allí una garra que pueda detenerla
-Yo evito que la pezuña pise su aliento-
La enmarañada señal que cuelga ensuciando un hilo,
El que une al mundo terrenal. Yo contesté
en un suspiro
Mantengo una mujer, como todos lo hacen,
nutriendo la muerte.
Prólogo de PHILLIP HERRIN.
Selección, epílogo y notas de OSÍAS STUTMAN
Traducción de OÍAS STUTMAN y ROSA LENTINI
Poesías reunidas 1911-1982. Tarragona. Ediciones Igitur. 2004. Págs. 25-51, 55, 73, 131-132, 148.
(Fuente: La Mecánica Celeste)
(Fuente: Asamblea de palabras)
AQUELLOS QUE CARGAN
Aquellos que cargan pianos
al décimo piso roperos y ataúdes
un anciano con un manojo de ramas de madera
detrás del horizonte
una mujer con una joroba de ortigas
una mujer loca empujando un cochecito
lleno de botellas de vodka
todos ellos serán alzados
como una pluma de gaviota como una hoja seca
como una cáscara de huevo
un trozo del diario
Benditos son aquellos que cargan
ya que serán alzados.
GRACIOSO
Como es ser un humano
preguntó el pájaro
Yo misma no lo sé
es ser tenido prisionero por tu piel
mientras tratas de alcanzar el infinito
siendo un cautivo de tu propia chatarra de tiempo
mientras tocas la eternidad
siendo desesperanzadamente incierto
y desesperanzadamente esperanzado
siendo una aguja de helada
y un puñado de calor
respirando en el aire
y atragantándote sin palabras
estar estar en llamas
con un nido hecho de cenizas
comiendo pan
mientras te llenas de hambre
es morir sin amor
es amar más allá de la muerte
Qué gracioso dijo el pájaro
y voló sin esfuerzo hacia el aire
(Versión del polaco al inglés: Stanilaw Baranczak y Claire
Cavanagh)
NO TE PREOCUPES
No te preocupes todavía va a haber mucho sufrimiento
Por ahora tienes el derecho de colgarte de la manga
de la franca amistad de alguien
Ser feliz es un deber que no atendés
Un descuidado usador de tiempo
envías días como gansos al prado
No te preocupes morirás muchas veces
Hasta que aprendas muy al final a amar la vida
UN SENDERO EN EL BOSQUE
No confío en la verdad de los recuerdos
porque lo que nos deja
parte para siempre
Hay una sola corriente de este río sagrado
pero yo quiero permanecer fiel
a mis primeros asombros
para reconocer como sabiduría la maravilla del niño
y llevar en mí hasta el fin un sendero
en los bosques de mi infancia
moteado con parches de la luz del sol
para buscarlo por todas partes
en museos en la sombra de las iglesias
este sendero sobre el cual corrí inconsciente
una niña de seis años
hacia mi primaria misteriosa soledad
LA LÁMPARA
Escribo en orden de comprender no para expresarme
[a mí misma
No comprendo nada no tengo vergüenza en admitirlo
Compartiendo este no saber con una hoja de arce
Así que me vuelvo con preguntas a las palabras más
[sabias que yo misma
a cosas que perdurarán mucho después de nosotros
Espero obtener sabiduría de la suerte
Espero sentido del silencio
Tal vez algo ocurrirá de improviso
y pulsará con una verdad escondida
como el espíritu de la llama en la lámpara de aceite
bajo la cual inclinamos nuestras cabezas
cuando éramos muy jóvenes
Y las abuelas surcaban el pan con un cuchillo
y nosotros creíamos en todo
De modo que ahora no hay nada que yo añore tanto
como esa fe
Traducciones de Robert Rivas
Anna Kamienska (1920-1986) fue poeta, traductora, edi-
tora, crítica y ensayista. Ha publicado 20 libros de poesía.
Sus dos grandes obras traducidas al inglés son:
"Astonishments. Selected Poems of Anna Kamienska."
Editorial: Paraclete Press, 2008, y en marzo de 2027 va a
publicarse:
"I Sought a Dead Man and Found God". Yale University
Press, 2027.
Anna ha dicho más de una vez que los cuadernos (cuya reco-
pilación aparece en el libro citado), no fueron escritos para
ser publicados. Pero son tan bellos que no se puede sino du-
dar de la verdadera intención de la autora. Algo así como el
pedido de Kafka a Brod de que quemase todos sus papeles
una vez muerto, sabiendo que era muy improbable que Max
llevase a cabo esa dificilísima misión.
(Fuente: Idiomas Olvidados)
(Fuente: Alicia Silva Rey)
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí! ¡Qué estraño desvarío si de mi ingratitud el yelo frío secó las llagas de tus plantas puras! ¡Cuántas veces el ángel me decía: Alma, asómate agora a la ventana, verás con cuánto amor llamar porfía! ¡Y cuántas, hermosura soberana: Mañana le abriremos — respondía –, para lo mismo responder mañana!
“Come en casa Borges. [...] Habla de un poeta Roggiano que en una reunión sometió a la consideración de Wally Zenner uno de sus últimos sonetos: ‘¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?’, etcétera. Wally esperó hasta el final, creyendo que no oía bien, o que no había entendido, o que desde alguna palabra empezaría el aporte original del poeta; pero irrefutablemente el final fue: ‘para lo mismo responder mañana’. Wally balbuceó: ‘No, hay un error... el soneto es de Lope de Vega’. ‘No —aseguró. el poeta—. Es mío.’ BORGES: [Pronto] anunciará que prepara ‘Las golondrinas’ de Bécquer y ‘El estío’ de Selgas. Cuando publique su libro se descubrirá que es algo mucho más importante, una antología de la poesía española. [...] ¿Cómo interpretaría el soneto Zenón de Elea? Diría: ‘Qué, puede estar sin que haya plagio; tengo, también; yo, también; que, también; mi, también...’, pero yo sospecho que al llegar a la última palabra el mismo Zenón descubriría el plagio”. (1957)
(Esta semana, los poemas y entradas del Borges de Bioy Casares fueron seleccionados por Patricio Pron).