viernes, 30 de octubre de 2026

Mariela Dreyfus (Lima, Perú, 1960)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

DEVANT QUI

 

Ante quién me arreglo en el umbral
Para esperarte sola
desterrada
Mi piel se extiende en su brillo y se devora
El reloj de papel hace guiños sonriendo
Ardiente tu cuerpo no llega en la ola del tiempo
La vela que antes me alumbró ahora duda
Ante quién el umbral al fresco viento
Fresca yerba que no fluye ni aroma
Ante quién los dientes la prisa y el asombro
El umbral es de polvo y tu cuerpo no existe.
 
 
_________________________
en "Placer fantasma", Fondo Editorial APJ, Lima, 1993. En la imagen, Mariela Dreyfus (Lima, Perú, 1960 / El Litoral
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Djuna Barnes (Storm King Mountain, EEUU, 1892-Nueva York, EEUU, 1982)

 

 

 

 

 

Poesía reunida (1911-1982)

 

LA SOÑADORA

 

Cae la noche, en oscurecidas formas que parecen

Tantear, con misteriosos dedos hacia la ventana –luego-

Descansan en el dormir, envolviéndome, como un sueño

Fe mía -¡que yo pueda despertar!

Y gotea la lluvia con el mismo triste, insistente ritmo.

Temblando a través del vidrio, inclinándose lacrimosa,

Y suave golpetea, como pequeños pies temerosos.

Fe mía -¡qué tiempo este!

El plumoso fresno aletea; allí sobre el vidrio,

El fuego moribundo lanza un parpadeante rayo fantasmal,

Y luego se cierra la noche y la lluvia que cae suave

Fe mía -¡qué oscuridad.

EL LIBRO DE LAS MUJERES REPULSIVAS (1915)

 

DESDE LA QUINTA AVENIDA HACIA ARRIBA

 

Algún día bajo alguna dura

Estrella caprichosa-

Desplegando un poco su luz

Hacia lo lejos,

Te conoceremos como la mujer

Que eres.

Pues aunque alguien te tome y te arroje

Fuera del espacio,

Con tus piernas medio estranguladas

En tus encajes,

Aguantarías al mundo hasta que la locura

Aflorara en tu rostro.

Veríamos tu cuerpo en la hierba

Con fríos ojos pálidos.

Nos esforzaríamos en tocar esas lánguidas

Extensiones de muslos

Y oír tus agudos breves modernos

Babilónicos gritos.

Pero no funcionaría. Te sentiríamos

Enroscada en tu miedo.

Reclinada sobre los fértiles

Campos mirando de soslayo

Mientras urges algún amargo secreto

Por el oído.

Vemos tus brazos humedecerse

En el calor,

Cómo pulsa en el latido

De los desbordantes corazones que rezuman

A tus pies.

Te vemos inclinada con el cabello

Abultado sorbiendo

La salpicada humedad de algún vago

Labio inferior.

Tu blanda saliva, desleída

Por orgías, goteando.

En otro tiempo no hubiéramos llamado a esa

Mujer “tú”,

Cuando recostada sobre el bazo

De tu madre estirabas

Tu boca hacia su seno como

Lo hacen los engañosos músicos.

Te zambulles grandiosa para caer

De cara

Desnuda-mujer-niña

Haciendo muecas.

Con tu vientre combado majestuoso

Hacia el espacio.

 

DESDE LA TERCERA AVENIDA EN ADELANTE

 

Y camina ahora sobre pies que giran hacia fuera

Junto a la basura de la calle

O rueda bajo una sucia sábana

Dentro de la ciudad.

Ya no se menea para quitarse el vestido,

No se arrodilla sumisa para confesar.

Una pequeña conciencia, sin angustias

Y se instala.

¡Oh Dios! se instala, decimos;

Quiere decir que sus poderes se escapan,

Quiere decir que retrocede día a día

Del bien o del mal.

Y así mira al suelo

O escucha junto a una puerta abierta,

O se acuesta, boca arriba a roncar

Tanto fuerte como tristemente. O se sienta junto al fuego de porcelana,

Se sienta, voceando mansa en una silla

Con el cabello muy rizado, endurecido ondeado

Sobre los ojos.

O sonríe demasiado vacía hacia el espacio-

Y hay un espacio vacío en su cara-

Donde nada suplantó el lugar

De los agudos y duros gritos.

O aún la oímos en la escalera,

Con algunas plegarias elementales,

Hasta que las corta y exclama

Una amada mala palabra.

En alguna parte bajo su apurada maldición,

Un muerto yace confinado en su ataúd,

Y amigos y familiares se dispersan,

Sin emoción.

Esas muertas vivientes en sus habitaciones

Deben notar cuán parciales son las tumbas

Que llevan a los hombres de vuelta a sus úteros

Mientras los suyos deben ayunar.

Y los que florecen en jarras

Ya no miran a las estrellas,

En vez de ello, miran hacia los diminutos automóviles-

Y viven despavoridos.

 

VISTO DESDE EL “L”

 

Así está de pie –desnuda- estirándose aburrida

Dos peines de ámbar descansan en sus cabellos.

Una imprecisa y deteriorada alfombra

Baja el polvoriento tamo de la escalera.

Ella no ve, no le importa

Siempre ha estado allí.

Al frágil mosaico de su ventana

Que mira rígido hacia la calle,

Allí lo garabatean vacilantes gorriones-

Allá lo graban con sus oscilantes patas.

Y también se va formando, a cada latido

De camisa y sábana.

Pero las ropas de ella son menos atrevidas

Que su cuerpo en su madurez,

Cosidas a máquina como ella está

Cosida a máquina a su alma de por vida.

Enredándose majestuosa en el vicio

Goteando encorvada en la rima.

Deslizándose desde la costura de la virtud,

Hacia el crimen.

Aunque sus labios son vagos como el capricho

En su juventud-

Florecen vívidos y repulsivos

Como la verdad.

Hasta los jarrones durante la fabricación

Son ordinarios.

 

OCASO DE LO ILÍCITO

 

Tú, con tus largas y vacías ubres

Y tu calma,

Tu ropa blanca manchada y tus

Fláccidos brazos.

Con dedos saciados arrastrándose

En tus palmas.

Tus rodillas muy separadas como

Pesadas esferas;

Con discos sobre tus ojos como

Cáscaras de lágrimas,

Y grandes lívidos aros de oro

Atrapados en tus orejas.

Tu pelo teñido cardado a mano

Alrededor de tu cabeza.

Labios, mucho tiempo alargados por sabias

palabras

Nunca dichas.

Y en tu vivir todas las muecas

de los muertos.

Te vemos sentada al sol

Dormida;

Con los más dulces dones que tenías

Y no has conservado,

Nos afligimos de que los altares de

Tu vicio reposen profundos.

Tú, el polvo del ocaso de

Un amanecer húmedo de fuego;

Tú la gran madre de

La cría ilícita;

Mientras las otras se encogen en virtud

Tú has dado a luz.

Te veremos mirando al sol

Unos cuántos años más;

Con discos sobre tus ojos como

Cáscaras de lágrimas;

Y grandes lívidos aros de oro

Atrapados en tus orejas.

 

THE LITTLE REVIEW (1918)

 

EL LAMENTO DE LAS MUJERES

I

¡AY DIOS MÍO!

¡Ay Dios mío, qué es lo que amamos!

¿Esta carne puesta en nosotros como un guante arrugado?

Huesos tomados deprisa de alguna lujuriosa cama,

Y por ímpetu, el empujón del diablo.

Qué es lo que besamos con prisa,

Esta boca que busca la nuestra, o aún másese

Pequeño ojo lastimoso en la engañada cabeza,

Como si lamentara aquello que a nosotros nos falta.

Este pálido, este más que anhelante oído atento

Que oye la lastimosa boca el suave lamento,

Para marcar la silenciosa y la angustiada caída

De aún otra caliente y deformada lágrima.

Brazos cortos y magullados pies muy separados

Para caminar eternamente con nosotros desde la salida.

¿Ay Dios, es esta la razón que amamos

-No son tales cosas golpes mortales al corazón?

 

II

A…

Las venas de otro se han instalado en mis días

Su miseria, tanto como la tuya es la mía

Sin embargo dime, ¿no es esta la mirada de una virgen

Fija en la tuya?

Me vuelvo siempre y soplo la llama de la vela

En la oscuridad, dejando caer mis lágrimas,

Cancelando el final del juego

Durante cuarenta años.

Y en la oscuridad oigo la temerosa queja

De ese semiherido, sin identificar

Alguien inexpresablemente solo-

Y desconcertado.

No, no me toques con demasiada ternura o bondad

Pues tengo palabras para toda las aflicciones

Y una olvidada mano enfermiza en el infierno

Rompió primero este vestido.

Siempre, sí siempre, siempre, así conmigo

El polvo de otro se mezcla aquí, cuando yo termine-

Mientras que el tuyo, mi amor, durante mil años

Se coagulará en paz.

PLAYBOY (1923)

 

 

A UNA QUE SE SIENTE DIFERENTE

 

Esta noche no puedo conocerte y lloro

Por la amargura que sobre ti es como blando sueño

De la que tú eres la única poseída-

Y como una en larga tela de luto vestida-

Profundamente empapada en ropas que cuentan la forma de la pena

Pliegue sobre pesado pliegue, como hoja sobre hoja.

Estás de pie, toda trémula con ahogados gritos,

Y con frías lágrimas como vidrio en tus ojos.

Delgadas sombras, más oscuras que lo oscuro hierven

Con espumosa somnolencia y monstruosa fatiga

El solemne ceceo de cosas inoportunas

Se acerca; y en altas alas de lamento

El tiempo frío grita a nuestro lado, desprendiendo chispas de dolor

-De las que tú eres el centro y la cantinela.

 

VANITY FAIR (1923)

 

A UNA DE OTRO HUMOR

 

¿Oh amada querida, debería dejar

De mirarte, siempre con ojos húmedos,

Y quejumbrosos besos de estos labios donde yace

Más miel que en tus áloes? ¿Debería romper

Aún más oscuras hierbas, y suspirando no perder de vista

Con fingida lamentación y gritos temerosos,

Rodeándote lentamente con blasfemias

Porque estaría bailando? No, me falta

La necesaria torpe salmodia de la desesperación.

No resuena en mí tu sombrío humor,

Ni está  en mi corazón. Ni en ningún lugar

Dentro de mi carne, la misma carne que enamoraste.

¿Entonces para qué aflojar mi trenzado pelo

Ocultando mis ojos, y pretender que cavilo.

 

 

FINIS

¿Para ti, para mí? Por qué entonces la hiriente

hora,

El viento en las cortinas, y el

Paso

De algún jardinero tardío arrancando la flor

Que pondrán entre nuestros corazones cuando

hayamos muerto.

 

Inédito. Cagnes-sur-Mer, 1924-25

 

RETRATO DE UNA DAMA CAMINANDO

 

En el Norte los pájaros empluman un largo viento.

Ella es hermosa.

El Otoño forma hielo en la cáscara del limón.

Sus lentas costumbres acompañan la oscura mente.

La escarcha impone una frágil quietud en la laguna.

Sobre el fresco, pequeño montón de húmeda hierba

Los pájaros caen como una lluvia de vidrio.

 

 

TERCERA PARTE

POEMAS INÉDITOS DE PATCHIN PLACE

1940-1982

 

TENDRÍA QUE HABER JARDINES… YA NO HAY ENJAMBRE…

 

Tendría que haber jardines para viejos en los que quejarse

¿Pues dónde está el gran rizo de toro pavoneándose en la pierna?

Nada tan vencido como la ingle del viejo

Donde ahora cuelga una resentida bolsa,

Un saco de marchitos infantes en su pierna.

Ya no hay enjambres bullendo en él ahora

Su corazón es una colmena

Que ha ahuyentado a todas sus abejas,

Se mantiene vivo

Por estremecimientos;

La reverberación del olvido es su movimiento,

La desintegración ahora lo es todo como movimiento;

No obstante como diestro gato caerá sobre sus cuatro patas

En el paraíso, al revés.

 

 

LLORADO (Y otros preguntan…)

 

Y otros preguntan, ¿Cómo es ser poseída

Por una que no puedes retener, al ser ella vieja?

No hay pájaro en  mi ojo construyendo un nido

Para una novia que tiembla contra el frío,

Ni hay allí una garra que pueda detenerla

-Yo evito que la pezuña pise su aliento-

La enmarañada señal que cuelga ensuciando un hilo,

El que une al mundo terrenal. Yo contesté

en un suspiro

Mantengo una mujer, como todos lo hacen,

nutriendo la muerte.

 

 

Prólogo de PHILLIP HERRIN.

Selección, epílogo y notas de OSÍAS STUTMAN

Traducción de OÍAS STUTMAN y ROSA LENTINI

Poesías reunidas 1911-1982. Tarragona. Ediciones Igitur. 2004. Págs. 25-51, 55, 73, 131-132, 148.

 



 

Abd al-Wahhab al-Bayati (Iraq, 1926-1999)

 

 

 

 

"El zoco de la aldea"

 

Sol, asnos flacos, moscas,
viejas botas de un soldado
que han pasado de mano en mano, y un campesino que fija los ojos en el vacío:
—A principios del año nuevo
mis manos se llenarán sin duda de monedas
y me compraré estas botas.
El grito de un gallo que huyó de la jaula; y un pequeño beato:
—Nada rasca tu piel mejor que tus uñas. Y: —El camino al infierno
está más próximo que el del paraíso—. Y moscas
y segadores cansados:
—Han sembrado y no hemos comido,
pero cuando sembramos nosotros, los humildes, ellos comen.
Y los que vuelven de la ciudad: —¡Oh, fiera ciega!
Por ella caen nuestros muertos, los cuerpos de las mujeres
y los soñadores honrados.
Mugidos de vacas, la vendedora de pulseras y perfumes
que se arrastra como negro escarabajo: —Mi querida alondra, ¡oh Sodoma!
El perfumista no arreglará lo que el destino, caprichoso, echó a perder.
Y fusiles negros, un arado, un fuego
que se extingue, un herrero a cuyos párpados sangrientos ronda el sueño:
—Los pájaros augurales caerán siempre sobre sus semejantes
y el mar no será capaz de lavar las culpas ni las lágrimas.
Y el sol en el corazón del cielo
y las vendedoras de uva reuniendo las cestas:
—Los ojos de mi amado son dos estrellas
y su pecho es la rosa de la primavera.
El zoco queda desierto y las pequeñas tiendas y las moscas
cazadas por los niños, y el horizonte lejano,
y las chozas bostezan en los palmerales.


Abd al-Wahhab al-Bayati, incluido en Antología de poesía árabe contemporánea (Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1972, ed. y trad. de Leonor Martínez Martín).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Diana Rosandić Živković (Croacia, 1964)

 

 

"No puedo"

 


 
 
 
 
 
No pueden de mí hacer
un esclavo
de esta tierra
porque mis cadenas
tintinean
con el parpadear
de las estrellas
y todo el Universo
está encadenado
fuertemente
en esa
cadenita
que cuelga
del cuello
de Dios.

Y si me
arranca –
y me tira al abismo,
no caeré
quebrada,
sino como
un dorado sol,
medallón
que brilla
en el centro
del collar.
Con el mismo brillo,
hasta más fuerte,
alimentaré los ojos
para que lloren más fácilmente.
 

Diana Rosandić Živković, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 3, septiembre 2021, Chile, trad. de Željka Lovrenčić).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Anna Kamienska (Polonia, 1920-1986)

 

 

OTROS CINCO POEMAS DE LA GRAN ANNA KAMIENSKA

     

Imagen de Anna Kamieńska :: Biuro Literackie 



   AQUELLOS QUE CARGAN


   Aquellos que cargan pianos

   al décimo piso roperos y ataúdes

   un anciano con un manojo de ramas de madera

   detrás del horizonte

   una mujer con una joroba de ortigas

   una mujer loca empujando un cochecito

   lleno de botellas de vodka

   todos ellos serán alzados

   como una pluma de gaviota como una hoja seca

   como una cáscara de huevo

   un trozo del diario


   Benditos son aquellos que cargan

   ya que serán alzados.



   GRACIOSO


   Como es ser un humano

   preguntó el pájaro


   Yo misma no lo sé

   es ser tenido prisionero por tu piel

   mientras tratas de alcanzar el infinito

   siendo un cautivo de tu propia chatarra de tiempo

   mientras tocas la eternidad

   siendo desesperanzadamente incierto

   y desesperanzadamente esperanzado

   siendo una aguja de helada

   y un puñado de calor

   respirando en el aire

   y atragantándote sin palabras

   estar estar en llamas

   con un nido hecho de cenizas

   comiendo pan

   mientras te llenas de hambre

   es morir sin amor

   es amar más allá de la muerte


   Qué gracioso dijo el pájaro

   y voló sin esfuerzo hacia el aire


  (Versión del polaco al inglés: Stanilaw Baranczak y Claire

Cavanagh)



   NO TE PREOCUPES


   No te preocupes todavía va a haber mucho sufrimiento

   Por ahora tienes el derecho de colgarte de la manga

   de la franca amistad de alguien

   Ser feliz es un deber que no atendés 

   Un descuidado usador de tiempo

   envías días como gansos al prado

   No te preocupes morirás muchas veces

   Hasta que aprendas muy al final a amar la vida


    

    UN SENDERO EN EL BOSQUE


   No confío en la verdad de los recuerdos

   porque lo que nos deja

   parte para siempre

   Hay una sola corriente de este río sagrado

   pero yo quiero permanecer fiel

   a mis primeros asombros

   para reconocer como sabiduría la maravilla del niño

   y llevar en mí hasta el fin un sendero

   en los bosques de mi infancia

   moteado con parches de la luz del sol

   para buscarlo por todas partes

   en museos en la sombra de las iglesias

   este sendero sobre el cual corrí inconsciente

   una niña de seis años

   hacia mi primaria misteriosa soledad



    LA LÁMPARA


    Escribo en orden de comprender no para expresarme

            [a mí misma

   No comprendo nada no tengo vergüenza en admitirlo

   Compartiendo este no saber con una hoja de arce

   Así que me vuelvo con preguntas a las palabras más

           [sabias que yo misma

   a cosas que perdurarán mucho después de nosotros

   Espero obtener sabiduría de la suerte

   Espero sentido del silencio

   Tal vez algo ocurrirá de improviso

   y pulsará con una verdad escondida

   como el espíritu de la llama en la lámpara de aceite

   bajo la cual inclinamos nuestras cabezas

   cuando éramos muy jóvenes

   Y las abuelas surcaban el pan con un cuchillo

   y nosotros creíamos en todo

   De modo que ahora no hay nada que yo añore tanto

   como esa fe

 

          Traducciones de Robert Rivas 


   Anna Kamienska (1920-1986) fue poeta, traductora, edi-

tora, crítica y ensayista. Ha publicado 20 libros de poesía.

Sus dos grandes obras traducidas al inglés son:

 "Astonishments. Selected Poems of Anna Kamienska." 

 Editorial: Paraclete Press, 2008, y en marzo de 2027 va a

publicarse:

 "I Sought a Dead Man and Found God". Yale University 

Press, 2027.

 Anna ha dicho más de una vez que los cuadernos (cuya reco-

pilación aparece en el libro citado), no fueron escritos para

ser publicados. Pero son tan bellos que no se puede sino du-

dar de la verdadera intención de la autora. Algo así como el

pedido de Kafka a Brod de que quemase todos sus papeles

una vez muerto, sabiendo que era muy improbable que Max 

llevase a cabo esa dificilísima misión. 

 

(Fuente: Idiomas Olvidados) 

Paulo Leminski (Curitiba, Brasil, 1944 - 1989)

 

 

8 poemas de Paulo Leminski 

 


(...)
ya te lo dije
para ser poeta
hay que ser más que poeta
tienes que ser un montón de cosas,
si no de dónde?
acabarás haciendo literatura de literatura
tienes que desmadrar más
aparecer más por fuera de los moldes
EXISTENCIALMENTE
 
 
(...)
es el lenguaje el que está al servicio de la vida
no al revés
el lenguaje viene
sale de la orina
sucede
hacer poemas no es lo más importante
pero para quien los hace es
y tiene que ser lo más importante
el signo es nuestro destino
nuestra gloria y nuestra desgracia
una araña siempre sabe
que después de una tela
vendrá otra y otra y otra más
una araña no duda
no hay prisa: mallarmé dejó media docena de cosas
augusto ídem
olvídate de la frecuencia / la fecundidad / la abundancia
 

Paulo Lemisnki en una carta a Régis Bonvicino (la traducción es de Iván García):
octubre 77
 

(Fuente: Alicia Silva Rey) 

Lope de Vega (Félix Lope de Vega y Carpio, Madrid, España, 1562-1653)

 

 

Rimas sacras, Soneto XVIII 

 

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué estraño desvarío
si de mi ingratitud el yelo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!

¡Y cuántas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos — respondía –,
para lo mismo responder mañana!
 

File:Portrait of Félix Lope de Vega y Carpio (by Juan van der Hamen y  León).jpg - Wikimedia Commons

“Come en casa Borges. [...] Habla de un poeta Roggiano que en una reunión sometió a la consideración de Wally Zenner uno de sus últimos sonetos: ‘¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?’, etcétera. Wally esperó hasta el final, creyendo que no oía bien, o que no había entendido, o que desde alguna palabra empezaría el aporte original del poeta; pero irrefutablemente el final fue: ‘para lo mismo responder mañana’. Wally balbuceó: ‘No, hay un error... el soneto es de Lope de Vega’. ‘No —aseguró. el poeta—. Es mío.’ BORGES: [Pronto] anunciará que prepara ‘Las golondrinas’ de Bécquer y ‘El estío’ de Selgas. Cuando publique su libro se descubrirá que es algo mucho más importante, una antología de la poesía española. [...] ¿Cómo interpretaría el soneto Zenón de Elea? Diría: ‘Qué, puede estar sin que haya plagio; tengo, también; yo, también; que, también; mi, también...’, pero yo sospecho que al llegar a la última palabra el mismo Zenón descubriría el plagio”. (1957)

(Esta semana, los poemas y entradas del Borges de Bioy Casares fueron seleccionados por Patricio Pron).


Crime Reads » Borges, Bioy Casares and the Dawn of Argentine Mystery
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)