lunes, 1 de abril de 2024

Manuel J. Castilla (Salta, 1918 - 1980)

 

2 poemas

Manuel J. Castilla

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        
 
 
ESTA TIERRA ES HERMOSA.

Crece sobre mis ojos como una abierta claridad asombrada.
La nombro con las cosas que voy amando y que me duelen:
montañas pensativas, lunas que se alzan sobre el chaco
como una boca de horno de pan recién prendido,
yuchanes de leyenda
en donde duermen indios y ríos esplendentes,
gauchos envueltos en una gruesa cáscara de silencio
y bejucos volcando su azulina inocencia.

Todo eso quiero.
y hablo de contrapuntos encrespados
y de lo que ellos paran virilmente sangrientos
cuando el vino en la muerte es un adiós morado.

Esta tierra es hermosa.
Déjenme que la alabe desbordado,
que la vaya cavando
de canto en canto turbio
y en semilla y semilla demorado.

Ocurre que me pasa que la pienso despacio
y que empieza a dolerme casi como un recuerdo,
y sin embargo, triste, la festejo.
Mato los colibríes que la elogian
como quien apagara los pétalos del aire,
hondeo como un niño ángeles y campanas
y cuando así, dolido, la desnudo,
cuando así la lastimo,
me crece, ay, una lágrima en la que apenas si me reconozco.

Digo que me le entrego.
Digo que sin saber la voy amando,
y digo que me vaya perdonando
y en un perdón y en otro que le pido digo
que alegremente voy sangrando.


EL GOZANTE

Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.

MANUEL J. CASTILLA (Cerrillos, Salta, 1918-Salta, 1980) Poeta, periodista y letrista esencial de nuestro folklore contemporáneo.  
 
(Fuente: Alpialdelapalabra) 

 

María Emilia Cornejo (Lima, 1949-1972)

 

**











 
 
 
 
todas las cosas tuyas
te poseen
como un secreto
en cada una de tus partes.
en el reloj
de caracoles sonoros
eres
las manecillas llorosas
que agurdan
segundos y minutos;
tienes con el tiempo y el reloj
una sagrada alianza
y
cual dios
todo lo detienes
y todo lo conviertes en espera;
y sólo tú sabes
cuántas horas he perdido
tratando de olvidarte,
entre libros de polvo y años
que algún poeta enamorado
a su amada dedicó;
tratando de olvidarte
en cada una de tus cosas
en todas las cosas tuyas
que te guardan y conservan;
y tienes vida,
la biblia que tiene tu palabra,
de ceniza y cal ardiente,
de enfermedad, delirio y muerte;
la rosa que tiene tu perfume,
de tibieza y paz constante,
de amor, dulzura y vida;
y la losa con tu nombre
que te aguarda eternamente,
desde el origen del mundo
y de tus días.

*** 

(Fuente: La comparecencia infinita)

Homero Manzi (Santiago del Estero, 1907 - Buenos Aires, 1951)

 

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"Discepolín" 

 

Sobre el mármol helado, migas de medialuna
y una mujer absurda que come en un rincón ...
Tu musa está sangrando y ella se desayuna ...
el alba no perdona ni tiene corazón.
Al fin, ¿quién es culpable de la vida grotesca
y del alma manchada con sangre de carmín?
Mejor es que salgamos antes de que amanezca,
antes de que lloremos, ¡viejo Discepolín!...
 
Conozco de tu largo aburrimiento
y comprendo lo que cuesta ser feliz,
y al son de cada tango te presiento
con tu talento enorme y tu nariz;
con tu lágrima amarga y escondida,
con tu careta pálida de clown,
y con esa sonrisa entristecida
que florece en verso y en canción.
 
La gente se te arrima con su montón de penas
y tú las acaricias casi con un temblor...
Te duele como propia la cicatriz ajena:
aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor.
La pista se ha poblado al ruido de la orquesta
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín...
¿No ves que están bailando?
¿No ves que están de fiesta?
Vamos, que todo duele, viejo Discepolín...
 
 
(Fuente: Hernán Cucuza Castiello)

 

Víctor Coral (Lima, Perú, 1968)

 

𝐔𝐧𝐚 𝐥𝐮𝐜𝐢é𝐫𝐧𝐚𝐠𝐚 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐬𝐠𝐨 𝐛𝐫𝐢𝐥𝐥𝐚
𝐲 𝐮𝐧 𝐚𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚𝐬 𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞𝐥𝐥𝐞𝐚,
𝐚𝐛𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐚𝐫𝐫𝐢𝐛𝐚 𝐲 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐟𝐨𝐧𝐝𝐨 𝐚𝐛𝐢𝐬𝐦𝐨,
¿𝐪𝐮é 𝐞𝐬 𝐚𝐥 𝐟𝐢𝐧 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐜𝐚𝐛𝐚 𝐲 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐝𝐚?
                           𝐑𝐎𝐒𝐀𝐋Í𝐀 𝐃𝐄 𝐂𝐀𝐒𝐓𝐑𝐎
 
 
Tal como es arriba es abajo,
dijo forever el tres veces grande*
y aluciné yo que el cielo nunca dado
de traiciones, indolencias, grima era amueblado.
 
¡Cuán corto me había quedado!
 
Toda existencia es abismo.
Abismo arriba, en el interregno --Hūrqalyā** y
kay pacha*** embebidos-- y en el más rico inferno.
Abismo, además, en tu mente y en el yo y tú,
hasta en el sexo y en la opulencia abismo.
Abismo del ser y del no ser enhebrados.
 
Pero, ¿es ello todo lo que queda y no más?
 
Mejor miremos por la ventana el río:
de este lado la ribera desértica;
del otro (siempre la ribera vecina es más bella)
verdores y marismas espejeantes. ¿Quién,
en su insano prejuicio, dirá que la poeta
no acierta al expresar su desconcierto?
------
 
*𝗛𝗲𝗿𝗺𝗲𝘀 𝗧𝗿𝗶𝘀𝗺𝗲𝗴𝗶𝘀𝘁𝗼.
**𝗥𝗲𝗶𝗻𝗼 𝗶𝗺𝗮𝗴𝗶𝗻𝗮𝗹 𝘀𝗲𝗴ú𝗻 𝗹𝗮 𝗺í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗶𝘀𝗹á𝗺𝗶𝗰𝗮.
***𝗠𝘂𝗻𝗱𝗼 𝘁𝗲𝗿𝗿𝗲𝗻𝗮𝗹 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝘁𝗮𝗳í𝘀𝗶𝗰𝗮 𝗮𝗻𝗱𝗶𝗻𝗮.
 
(Fuente: Lab De Poesía)

 

Velimir Jlébnikov (Rusia, 1885 - 1922)

 

Cuatro poemas

[por Robert Rivas]



[Velimir Jlébnikov]


    Hace unos días, releía un artículo del lingüista Roman Jakobson llamado "En busca de la esencia del lenguaje", en el que este genio ruso, que a la sazón trabajaba en Harvard, pone en tela de juicio las certidumbres sembradas en el campo de la lingüística a partir de Ferdinand de Sausurre, que plantea que el significante es totalmente arbitrario respecto del significado (el término "árbol" nada tendría que ver con el árbol real, etc., salvo en ciertas onomatopeyas). Jakobson plantea que las teorías de Sausurre fueron tomadas –copiadas– de la teoría estoica "de mil doscientos años de edad". A partir de ahí, desarrolla R. J. una serie de investigaciones, ejemplos, figuras, tropos lexicológicos, etc., para volver a vitalizar la idea de que hay muchas influencias cruzadas entre el sonido y el sentido de las palabras. Un tema sobre el que no voy a extenderme ahora. Creo que en un grado mucho mayor del que parece, nuestras ideas conceptuales responden a 'gustos', 'simpatías', razones ocultas para nosotros mismos.
    Lo único que sí voy a rescatar del artículo es la importancia que le otorga Jakobson al lenguaje poético: la elección y la constelación de los fonemas desafía la mera arbitrariedad de la barra que relaciona y separa significante y significado.
    Pero lo que realmente cautivó mi atención fue el párrafo final del lingüista ruso. Dice: "Velimir Jlébnikov, el poeta más original de este siglo, que en 1919 escribiera comentando sus propias obras: «Comprendí que la patria de la creación se halla en el futuro; de allí viene el viento que nos envían los dioses del verbo»".
    Entonces decidí leer a Jlébnikov, por supuesto, sólo para descubrir que no parecía haber nada suyo en castellano y aún muy poco en inglés.    La frase de este misterioso poeta ruso se me hizo más entendible cuando supe que pertenecía a una escuela poética llamada "Futurismo" que abrió su flor en una época muy propicia, inmediatamente después de la Revolución Rusa.
    Jlébnikov sólo vivió 37 años, entre 1885 y 1922. Compartió su escuela literaria con Vladimir Mayakovsky, Aleksander Kruchenykh, Vasily Kamensky y D. Burliuk. Tanto él como Mayakovsky (que se suicidó en 1930) lograron evitar las feroces purgas estalinistas –gracias a sus tempranas muertes.
    Decía Joseph Brodsky de V. J.: "A veces los versos de Jlébnikov suenan como lo que presumiblemente oían los pájaros de San Francisco [de Asís]. (...) Sus palabras funcionan como células golpeadas por una inmensa radiación".
    A Jlébnikov le interesaba –para asociar libremente este súbito interés mío en su poética– un nuevo lenguaje, que se llamaría "trans-racional", concentrado en la palabra ZAUM, (za/um= más allá/sentido) que lograse revelar las fundamentales Leyes del Tiempo: "las ecuaciones cósmicas que (...) gobiernan los sucesos naturales e históricos".
   Eran esos tiempos.


Cuatro poemas de Velimir (Victor) Jlébnikov


1.

Rey negro danza delante de la multitud,
Y hechiceros aporrean el tom-tom.
Grandes mujeres negras se ríen fuerte y grosero,
Títeres se tiñen la boca, y arden.
La sucia pava de ampolla,
Algunos huesos de pájaro, y un niño.
Nuestro Padre Mayor Auxiliante Sol
Nos golpea distraído-ignorantes.
Siete veces pasa la luz
Siete veces de la tierra al sol.
Miramos y vemos a la oscuridad volverse fría.
Miramos y vemos Réquiem.
Rey negro danza frente a la multitud,
Y los hechiceros aporrean el tom-tom.


2.

Surcantes elefantes, batiendo colmillos de marfil
Que parecían piedra blanca
Detrás de las manos de un artista.
Venados en rodada, con las cornamentas enroscadas:
Parecían abrazados en antiguos coitos,
En tironeantes ardores y adulterios.
Los ríos se lanzaban al mar:
¿Parecía? La mano de uno estrangulaba el cuello del otro.


3.

Relumbrante-letra guiñante-ala,
Delicada langosta
Carga su panza-canasto
Con pasto agua-de-pradera.
¡Ping, ping, ping! pitar-silbar,
Canta-canto.
¡Maravilla ala-del-cisne!
¡Ausencia de nochidad! ¡Resplandor!

4.

Vivo con alegres mareas,
Un Koran verde-primavera,
Mi álamo despierto temprano espera
Los emisarios del alba.
Listo para atrapar el pez-sol
En el lago azul de lo alto,
Arroja sus mallas
Y prolijamente enreda el bramido de los toros,
Un cabeza de trueno lento
Y la brillante fragancia de una tormenta de verano.
Mi caña de pescar de álamo,
Torre natural,
Tú arrojas tus verdes redes
Alto y a lo lejos de tu tronco
¡Y ahí está! el dios de la primavera
Boquiabierto, un pez-sol asombrado
En el fondo-del-bote
De cada refulgente hoja.
La verde boca saluda al alto cielo,
¡Se lo come! Trampas para dioses-sol,
Mi alto-vuelo álamo
Con rugido de cornetas y soplido-de viento
Desata un golpazo
Que lava el prado
Con una oleada de azul vodka.



La visión poética de Jlébnikov:

«Hechizos y encantamientos, aquello que llamamos palabras mágicas, el lenguaje sagrado del paganismo, palabras como "shagadam, magadam, vigadam, pitz, patz, patzu"... son hileras de meras sílabas a las que el intelecto no logra darles sentido, y forman una clase de lenguaje más allá del sentido [zaum] en el habla folklórica. Sin embargo se atribuye un inmenso poder sobre la humanidad a estos incomprensibles y mágicos hechizos, una influencia directa sobre el destino del hombre. Reclaman el poder de controlar el bien y el mal y de influenciar los corazones de los amantes.
    Los rezos de muchas naciones están escritos en un lenguaje incomprensible para aquellos que rezan. ¿Entiende un Hindú los Vedas? Los Rusos no entienden el eslavónico de la Antigua Iglesia. Tampoco los Polacos y los Checos entienden latín. Pero una oración escrita en latín funciona tan poderosamente como un cartel ordinario en la calle... La magia de una palabra permanece mágica aún si no es entendida, y no pierde nada de su poder. Los poemas pueden ser entendibles o pueden no serlo, pero deben ser buenos, deben ser verdaderos."

(Traducido del ruso por Paul Schmidt)



Breve bibliografía
1.
Velimir Khlebnokov: The King of Time: Selected Writings of the Russian Futurian. Paul Schmidt (trans.) Harvard Univ. Press, 1990.
2. Collected Works of V.K. Vol III: Selected Poems.
Harvard Univ. Press, 1998.


UN AGREGADO [por R. R.]

    Si bien no se dedica a los poetas Futuristas, es necesario mencionar el soberbio prólogo de Diana Myers a las versiones que tradujeran del ruso Amaya Lacasa y Rafael Ruiz de la Cuesta, con el título "Poesía Acmeísta Rusa", editado por Visor en España, en 2001. La Escuela Acmeísta surgió casi al mismo tiempo que el Futurismo, con un perfil mucho más bajo y sin producir una ruptura tan drástica con la rica tradición poética rusa. Sus figuras más representativas son nada menos que Anna Ajmátova, Osip Mandelstam y Alexander Blok.
   Tiempo después, un hallazgo. En su poético "Zoo o cartas de no amor", de 1923, el autor ruso Viktor Shklovski ubica como epígrafe del libro un largo poema de Jlébnikov, "El Serrallo", extraído de Sadok sudej, la primera antología de los futuristas rusos, lamentablemente influido en exceso por su lectura de Walt Whitman.
    Y, luego, otro, también del gran Viktor Shklovski, en su libro "Érase una vez":

 «El grupo recién se estaba formando. Después adquirió el nombre de Budletian (de la palabra budu [¡Ups!].* Ellos publicaron el librito Una bofetada al gusto del público. En este libro salieron por primera vez las fechas-cifras de Jlébnikov. Estaban escritas en columnas: se suponía que las fechas se diferenciaban entre ellas por el número 317, solo o multiplicado. La última línea del trabajo decía: "Alguno... 1917".
    Me encontré en una velada con el silencioso Velemir Jlébnikov, vestido de larga levita negra abotonada hasta el cuello.
    –Las fechas del libro –le dije yo– son los años de la ruina de grandes Estados. ¿Usted considera que nuestro imperio se destruirá en el año 1917? (Una bofetada… fue publicado en 1912).
    Jlébnikov me contestó casi sin mover los labios: –Usted fue el primero que me entendió. »

    Jlébnikov, hijo de un famoso orientalista, define así a la poesía: "Una línea de verso es el movimiento, o danza, de una figura que entra por algunas puertas y sale por otras."
    "Ahí", comenta el genial Shklovski, "yace toda la indeterminación y la riqueza del arte. El hombre vive en el mundo, pero primero y principal él vive en el mundo de las palabras.
    Jlébnikov hablaba acerca de la maravillosa transgresión de los niños. La rima, pero tal vez no solo la rima, toda la poesía, puede preceder al mundo, puede ya vivir en los labios de un niño tan pronto como este empieza a balbucear, a darse cuenta de que los sonidos pueden articularse".



Otros libros en castellano

Irina Bogdaschevski: Simbolistas Rusos. Sergio Arcos Editor, 2006.
V.V.A.A. Cinco poetas rusos. Norma, 1995.
Jorge Bustamante García. El instante maravilloso. Poesía rusa del siglo XX. Unam, 2004.
V.V.A.A. Diez poetas rusos del Siglo de Plata. Ceal, 1983.
Viktor Shklovski. La tercera fábrica. Érase una vez. FCE,
2012.
Laura Estrin. Literatura rusa. Acerca de Biéli, Blok, Gorki, Bábel, Shklovski, Tsvietáieva, Jlébnikov, Platónov y Dovlátov. Letranomada, 2013.

 

(Fuente; Signos del topo)

 

Robert R. Rivas (Bufalo, EEUU / Reside en Argentina)

 

CUATRO POEMAS BREVES DE "LA SONRISA KENUGA"

   1


 ¿Cómo la inmensidad 

  de la noche

  no se aluviona sobre la luciérnaga?


  ¿Por qué la multitud

  del mar

  no acosa

  al minúsculo pez-plata?




  2


  Arroja contra el velo de la distancia

  la piedra de la dicha.

  Empuja tus demonios a la orilla

  Empuja las orillas

  Ella misma es la orilla, cuando se desnuda




  El ombligo de tus silencios

  y el de tu nuca

  y el de tus palmas

  y el de tu sonrisa

  de alas transparentes




  4


  Ahuyentando al mundo,

  la canoa abandonada.

  Sobre el impresionante mundo,

  apoya tu pensamiento transparente.






Robert R. Rivas. La sonrisa Kenuga. Ediciones Silicua.

 

(Fuente: Idiomas Olvidados)



 

Rito Ramón Aroche (La Habana, Cuba, 1961)

 La poesía y la vida de Rito Ramón Aroche, un referente de la literatura cubana


Lejos — de yo apuntar con esas (mis) dos mil palabras, de tono y trazo sentenciosos… «tendenciosos», según esa manera tuya de contradecirme y, de expresarte el-otro-día tumbada en la sala de bain y-al-otro-día con ese paño que tú o alguien llama (llamaba según tú, y entonces) «un paño koljosiano» tumbada aviesamente aviesa sobre esas (mis) dos mil palabras, se habría notado, afuera, seguramente un viento muy terroso, un poco antes, de caediza el agua, la oscuridad del agua, el cielo, un poco antes, caedizo.

***

Nos acercamos a un agua de colores.
Si así nos dejan.
Así un verano. Sin fechas. Así unos nombres.
Gí—
rando. Girando dicen. Así pasaban.
Oye, oye, eres mi segunda salvación dicen.
Un fruto salva. O nos pierde. Un fruto hay días gí—
rando.
O nos pierde.
Nos acercamos a un agua de colores.
Si así nos dejan.

***

¿Otro remedio no nos queda ya más que percibir? Haz una prueba. Del lado oeste, la tarde te va en ello, el lunes. Del ventarrón oscuro. Hay un aumento… Más bien una llegada húmeda y flotante (tú dices: «un aumento») de esporas. Sería en Rilke: «erzähls, daß wir solches vermochden». ¿Sería en Rilke? «Proclámalo, di que fuimos capaces de estas cosas». Y no lo hubiéramos creído (ondeaban, en la fronda los paños más livianos) si afuera, la luz que parpadea…

***

«¿La tarde me va en ello?», pensabas. Mientras, buscaras definir (en la llovizna) los muros de La Fortaleza: «erzähls / proclámalo».

***

Un pájaro se ovilla en una sombra.
Un pájaro de alcohol. Un fuego salta.
En su gusto de fruta un fuego dora. En su gusto de sal.
Y en las cornisas.
Un pájaro de alcohol en una tarde. O
un pájaro, y un sol, y en una hora.
En la orilla y el árbol sol pendiente. En la orilla y el sol
árbol. Pendiente.
Y la holgura y la fruta, me alejaba.
En el árbol de junio y me alejaba. Y la fronda te dora. ¿Haces un giro?
En el fuego de junio el árbol. La pendiente. En el fuego y ciudad, y noche y
suerte.

***

Qué varía encontrar por entre la hierba un abrecartas plateado
como no sea omitir todo sobre aquel libro leído tarde aquella
quizás — sobre un lugar en el puente o bajo el arco
no había forma de hacerlo — forma ni lugar dónde
qué daría por tener que mostrar ese tunante y sobre el patio
piezas cada una traída del Puerto de las Estanterías.
Aquel libro, de abrirlo, nos vuelve a deslindar, Dios, precede al sueño.

***

Presionaba un dolor fuerte en la boca del estómago.
Te dice: Los beneficios a mí vienen del noni. Pausa.
Si no lo otro es arcilla.
Arcilla —te dice—evitando a su edad decir mierda.
Y lo que dejan sus manos sobre tierra, mantos.
Dejan, a todo lo largo de la acera (en el parterre) mientras habla.
Malangas invadiendo el espacio de crotos. El caisimón
entre crotos invadidos y malangas invasoras. Agua (mucha)
a todo lo largo de la acera. Hierbas, en el parterre. Sin
poder detenerse ya ante ideas
obsesivas. Ideas, que lo signan. El viejo, en el parterre.

***

Y si aparece aun, dinos, delimitábase.
Donde se deposita.
Dónde.
Delimitábanse, fechas, las descripciones, dinos
entre qué sombras.
¿Más cercana una tibia (y dúctil) escaramuza?
Frías, frías las manos. Tensión lo de ese algo
en qué piel si ya no esperas
lo de ese algo dúctil, en qué piel, dinos, se deposita.

 

Rito Ramón Aroche es un poeta y crítico literario cubano nacido el 22 de mayo de 1961 en La Habana. Es uno de los representantes de la Generación de los Ochenta, caracterizada por su poesía experimental, innovadora y diversa. Aroche publicó sus primeros poemas en la antología «En las puertas de la ciudad» de Ediciones Extramuros en 1993 y desde entonces ha sido galardonado con varios premios literarios, como el premio Abril de Poesía en 1991, el premio de Poesía «La ciudad de las columnas» en 1994, el premio de Poesía «Luis Rogelio Nogueras» en 1993 y el Premio de Poesía de La Gaceta de Cuba en 2006.

Entre sus obras más destacadas se encuentran «Material Entrañable», publicado por la Editora Abril de La Habana en 1994; «Puerta Siguiente», publicado por Editorial Extramuros de La Habana en 1993; «Cuasi», publicado por la Colección Pinos Nuevos de Editorial Letras Cubanas en 1998 y por Editorial Unión de La Habana en 2002; «Del río que durando se destruye», publicado por Editorial Letras Cubanas de La Habana en 2005; «El libro de los colegios reales», publicado por Editorial Extramuros de La Habana en 2005; «Andamios», publicado por Editorial Unión de La Habana en 2007 y «Límites de alcanía», publicado por Bokeh Press en Leiden en 2016.

La obra poética de Aroche se ha destacado por su búsqueda constante de nuevas formas de expresión y su reflexión sobre el lenguaje y la realidad. Según el crítico literario Enrique Saínz, «Rito Ramón Aroche hace poesía experimental con una peculiar percepción del espacio y de las cosas, y al mismo tiempo con las lecturas que han contribuido a edificar su yo, lecturas formadoras en lo que tienen de experiencia de lenguaje y en lo que tienen de reveladoras en el orden distinto del universo que nos entregan pensadores y poetas diversos de estos años posmodernos».

Además de su labor como poeta, Aroche también ha cultivado la crítica literaria y ha participado en importantes eventos literarios en Cuba y a nivel internacional. Algunos de ellos son las Romerías de mayo en Holguín, la Jornada Nacional de la Poesía Cubana en Sancti Spíritus, el Festival del Caribe en Santiago de Cuba, el Evento Internacional «La poesía del lenguaje» en La Habana, el Festival de Poesía en Nassjo en Suecia, el Festival Internacional de Poesía de Medellín en Colombia y el Festival Internacional de Poesía en Pernambuco en Brasil.

Actualmente, reside en La Habana y trabaja como promotor cultural en la Dirección de Literatura del Instituto Cubano del Libro.

 

 

(Fuente: Isliada)