lunes, 4 de mayo de 2015

Julia Otxoa (San Sebastián, España, 1953)


Imagen de Julia otxoa, literatura y arte visual

 
 
 
 
Diez mil terneros
 

5.000gallinas,
3.000 patos,
10.000 terneros,
son sacrificados cada día en la ciudad.
Luego los barrenderos
barren y barren de aquí para allá,
plumas y quejidos,
pieles y cabezas.
A petición de los vecinos,
han insonorizado el Matadero Municipal,
sin embargo, en otras partes del Planeta,
existen mataderos silenciosos,
gente educada que muere de hambre
en Etiopía o Somalia.
Sus delgados huesos no hacen ruido
cuando se desploma el cielo.
Son apenas un poco de nada,
que muere tris tras,tris tras,
sin protestar.

(De L’etá dei barbari; 1997)

domingo, 12 de abril de 2015

Poema de J.R. Wilcock


ESPACIO

En mi cuarto no hay nada
salvo el tocadiscos y una cama;
y en el corazón tampoco hay nada
salvo un hijo distinto a mí.

Así hay espacio para moverse
tanto en el corazón como en el cuarto;
tiré los trapos al fuego,
los sentimientos los tiré al mar.

No todos tienen el cuarto vacío,
no todos tienen vacío el corazón:
podemos dejar entrar
cada mañana un nuevo mundo.

 

lunes, 6 de abril de 2015

Poema de Charles Bukowski

Hay suficiente necedad en el mundo para abastecer un ejército




Hay suficiente traición y odio, violencia.
Necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejercito o cualquier jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican
PAZ.

Aquellos que hablan de Dios.
Necesitan a Dios
Aquellos que predican paz
No tienen paz.
Aquellos que predican amor
No tienen amor.
Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.

Cuidado con
Aquellos que
Están siempre
Leyendo
Libros.

Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.

Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.

Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que
no conocen.

Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes; no son nada
solos.

Cuidado con
El hombre corriente
Con la mujer corriente
Cuidado con su amor.

Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.

Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.

Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.

Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.

Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.

Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta

Su mejor
ARTE.

martes, 31 de marzo de 2015

Leopoldo María Panero (España, 1948 - 2014)


EL ENMASCARADO



Oh, dónde estás Hombre Enmascarado
en qué galaxia tu nombre ha encallado
lucha, lucha contra el mal
porque la felicidad del hombre es la guerra
Hombre Enmascarado qué amenaza
se cierne sobre tus espaldas
mientras los hombres ríen de ti
oh, pobre Enmascarado de ti se ríen los hombres
qué culpa tiene el pigmeo, el elefante y el tigre
de que Occidente sea cruel
y sobre la cruz disparen
en la selva.

domingo, 15 de marzo de 2015

Nicanor Parra (Chile, 1914 - 2018)

 

Ojo con el evangelio de hoy



Ojo con el evangelio de hoy
el que habla no sabe
el sabio chino se mantiene en silencio
más de 3 sacudidas es página
2 paralelas que se cortan siempre
constituyen matrimonio perfecto
río que fluye contra su propia corriente
no llegará jamás a feliz término
todo está permitido
libertad absoluta de movimiento
claro que sin salirse de la jaula
2+2 no son 4:
fueron 4:
hoy no se sabe nada al respecto



miércoles, 4 de marzo de 2015

Antonin Artaud (Marsella, Francia, 1896-Ivry-sur-Seine, Francia, 1948)



EL TIEMPO DONDE EL HOMBRE ERA UN ÁRBOL



El tiempo donde el hombre era un árbol sin órganos ni función,
Pero de voluntad
Y árbol de voluntad que avanza
Volverá.
Ha sido y volverá.
Pues la gran mentira ha sido hacer del hombre un organismo
Ingestión, asimilación,
Incubación, excreción
Lo que existía creó todo un orden de funciones latentes
y que escapan
Al dominio de la voluntad
deliberadora
La voluntad que decide de sí a cada instante;
Pues era eso este árbol humano que avanza,
Una voluntad que decide de sí a cada instante,
Sin funciones ocultas, subyacentes, regidas por el inconsciente.
De lo que somos y de lo que queremos poco queda
ciertamente,
Un polvo ínfimo sobrenada,
Y el resto, Perre Loëb, qué es?
Un organismo para ingurgitar,
Pesado de carne,
Y que excreta
Y en cuyo campo
Como una irisación,
Lejana,
Un arco iris de reconciliación con
Dios,
Sobrenadan,
Nadan,
Los átomos perdidos,
Las ideas,
Accidentes y azares en el conjunto de todo un cuerpo
Qué fue Baudelaire,
Qué fueron Edgar Poe, Nietzsche, Gérard de Nerval?
Cuerpos
Que comieron,
Digirieron,
Durmieron,
Roncaron una vez por noche,
Cagaron
Entre 25 y 30.000 veces,
Y frente a 30 o 40.000 comidas,
40 mil sueños,
40 mil ronquidos,
40 (mil) bocas amargas y agrias al despertar
Tienen que presentar unos 50 poemas,
Verdaderamente no basta
Y el equilibrio entre la producción mágica y la producción automática está muy lejos de ser mantenido.
Está absolutamente roto
Pero la realidad humana, Pierre Loëb no es eso
Somos 50 poemas,
El resto no somos nosotros sino la nada que nos reviste,
Se ríe de nosotros primero,
Vive de nosotros después.
Ahora bien, esta nada no es nada,
No es algo,
Es algunos.
Digo algunos hombres.
Bestias sin voluntad ni pensamiento propio
Es decir sin dolor propio,
Sin la acepción en ellos de la voluntad de un dolor propio
Y que no han encontrado otro medio de vivir
Que falsificar la humanidad.
Y del árbol cuerpo,
Pero voluntad pura que éramos,
Han hecho este alambique de mierda
Este tonel de destilación fecal,
Causa de peste,
Y de todas las enfermedades,
Y de este lado de debilidad híbrida,
De tara congénita,
Que caracteriza al hombre nato.
Antes, el hombre era virulento,
No era más que nervios eléctricos
Llamas de un fósforo perpetuamente encendido,
Pero eso ha pasado en la fábula,
Porque los animales han nacido en ella,
Los animales,
Esas deficiencias de un magnetismo innato,
Ese hoyo hueco entre los fuelles poderosos,
Que no eran,
Eran nada
Y se volvieron algo
Y la vida mágica del hombre ha caído,
El hombre ha caído de su roca imantada,
Y la inspiración que era el fondo
Se ha transformado en el ojo, el accidente,
La singularidad,
La excelencia,
Excelencia tal vez
Pero frente a tal montón de horrores
Que más valdría no haber nacido nunca jamás.
No era el estado edénico,
Era el estado maniobra,
Obrero,
El trabajo sin rebordes, sin pérdidas,
En una inenarrable singularidad,
Por qué ese estado no se ha conservado?
Por las razones por las cuales
El organismo animal hecho por y para animales,
Que desde siglos ha continuado
Va a estallar,
Exactamente por las mismas razones.
Más ineluctables éstas que aquellas
Más ineluctable el salto del organismo de las bestias
Que el del trabajo único
En el esfuerzo de la única y muy hallable voluntad.
Porque en realidad el hombre árbol,
El hombre sin función ni órganos que justifiquen su humanidad
Ese hombre ha continuado
Bajo el revestimiento de lo ilusorio del otro
El revestimiento ilusorio del otro,
Ha continuado en su voluntad,
Pero escondida,
Sin compromisos ni contactos con el otro.
Y lo que ha caído es aquello que ha querido rodearlo e imitarlo.
Y luego
De un gran golpe,
De bomba,
Revelará su inanidad.
Porque una criba debía crearse entre el primero de los hombres.
Pero los otros, árboles y los otros, ha sido necesario el tiempo, siglos de tiempo para que
Los hombres que han comenzado ganando sus cuerpos,
Como el que no ha comenzado y no ha cesado de ganar su cuerpo,
Pero en la nada
Y no había nadie
Y no había conmigo
Entonces?
Entonces.
Entonces las deficiencias han nacido entre el hombre y el ávido trabajo de bloquear también la nada.
Pronto ese trabajo será terminado.
Y será preciso que el caparazón ceda.
El caparazón del mundo presente.
Construido sobre las mutilaciones digestivas de un cuerpo que diez mil guerras descuartizaron,
Y el mal,
Y la enfermedad
Y la miseria,
Y la escasez de alimentos, objetivos y sustancias de primera necesidad.
Los mantenedores del orden del beneficio,
De las instituciones sociales y burguesas
Que jamás han trabajado,
Pero han amontonado grano sobre grano desde millones de años el bien robado,
Y lo mantienen en ciertas cavernas de fuerzas
Defendido por toda la humanidad
Exceptuando sólo algunos
Van a verse constreñidos a restituir sus energías
Y por eso a combatir y no podrán no combatir.
Pues su cremación eterna está al término de la guerra,
Aquélla, apocalíptica que viene
Por eso creo que el conflicto entre América y Rusia
Sigue multiplicado por las bombas atómicas,
Es poca cosa frente al otro conflicto
Que va
De un sólo golpe
a estallar
Entre los mantenedores de una humanidad digestiva
Por una parte,
Por la otra
Con el hombre de voluntad pura y sus muy raros adeptos y seguidores
Pero que tienen la fuerza
sempiterna
para ellos.

Antonin Artaud

Traducción: Alejandra Pizarnik

martes, 3 de marzo de 2015

Un poema de Juan L. Ortiz

La orilla que se abisma  (1970)


Me has sorprendido, diciéndome, amigo,
que "mi poesía"
debe de parecerse al río que no terminaré nunca, nunca, de decir...
Oh, si ella
se pareciese a aquel casi pensamiento que accede
hasta latir
en un amanecer, se dijera, de abanico,
con el salmón del Ibicuy...:
sobre su muerte, así,
abriendo al remontarlo, o poco menos, las aletas del día...
Seguiría mejor eso que mide
su silencio, y de que, al fin de cuentas, parejamente, es hija...
Y acaso recién podría
comprometer a las nubes que le sueñan su extravío
entre dos cielos,
también...
y atender unas orillas
que quisiese, como él, llevar consigo,
sobre todo, esa melancolía
de espinillos
que, igualmente, se le retira
para asumirles lo que, como a los otros, hacia el filo
de la tarde, ni las sílabas
que los han inquirido, aladamente, deslíen...
Y habría de bautizar, a su semejanza, la sombra que llegase a esa su rima
de Jordán, en subida
desde la sal en que hubo, lunarmente, de morir,
para hacer así,
según lo hiciese con él, y en celeste
de amanecida...
para hacer, otra vez, la vida...
O quizás, por qué no? pudiera mirar con azahares, asimismo,
la angustia,
cuando, tras las guirnaldas de golondrinas,
que él abismase,
sólo la mirara, parecidamente,
el frío...
o envolverla, aún, como en una presencia cuya línea
resumiría las líneas...
para ver de que advirtiera, en la iluminación, la última o la prima
en un centelleo de cíngulo
de esa alba que, de adentro, y tal la soledad que, de súbito sería
al azar restituida,
pero evoca, providencialmente, de sí,
el cisne,
ella, la angustia del gris,
habría investido...