jueves, 16 de abril de 2026

Samuel Vásquez (Colombia, 1949)

 

 

Otro silencio / Antonio Samudio (1934-2026) 

 

Samudio le da forma a Nadie.

Imaginar a Nadie: le da imagen; le da un alma.

“Figurar no es idealizar, ni dar una expresión: es dar un alma”.

Por un acto de humildad, Nadie es él mismo.

“La humildad tiene una fuerza terrible” dice Dostoievsky.

Con la fuerza de su humildad ha construido su invisibilidad, día a día, negación tras negación, fuga tras fuga, hasta conseguirlo.

Y en acto de soberana afirmación, su obra es la oportunidad de lo invisible.

Samudio muestra lo invisible, lo que no tiene estatus formal ni social.

Lo que no vale la pena de ser atendido, lo que no vale la pena ser señalado, lo que no vale la pena ser mirado.

A eso que no tiene pasado ni futuro notables, le asigna un presente sin presencia, y lo sostiene con hilos de silencio.

Es la hora de los sin linaje, de los sin historia. Gente sin destino, que no tiene más que el día.

Es la hora de los invisibles y la fuerza escandalosa de su silencio.

Samudio, nos invita, como Rulfo, no a platicar, sino a callarnos.

Todo poder tiene un discurso que proclama e impone. Aquí se opone el silencio. Esta es su rebeldía.

No hay identidad en estos a-personajes.

No poseen una característica que los distinga, que los resalte.

No hay gesto que los diferencie, ni rasgo que los separe.

No hay victoria en ellos, ni heroicidad, ni siquiera rabia.

No nos enseñan ningún camino de gloria ni de salvación.

Están ahí, sin esperanza y sin desesperación.

Nadie, podrían llamarse todos.

No se diferencian del vacío que los envuelve, de la soledad que los acompaña.

Estos a-personajes (estáticos por silenciosos), amalgamados al color, fundidos en la atmósfera creada por el color mismo, son esencialmente atmósfera.

Es ese color-atmósfera que adquieren las cosas a las seis y media de la tarde, cuando el índice del sol deja de señalarlas, cuando la tarde y la noche discuten y se abrazan.

Es este color, el personaje protagónico de esta obra.

Huyendo de la originalidad, Samudio ha encontrado sus orígenes.

Ha encontrado un silencio atávico, una soledad ancestral.

Aquí está, por excepcional vez, lo andino sin tipismos, sin tópicos, sin trajes.

Aquí está lo andino con su estética humanidad y su ausencia de destino.

Aquí está Samudio.

 

(Fuente: La Mecánica Celeste) 

 

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