martes, 5 de marzo de 2024

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896 - Milán, Italia, 1981)

 

De "Después de una fuga", 2



 
Estaban los abedules, numerosos, para esconder
el sanatorio donde una enferma
por demasiado amor a la vida, en vilo
entre todo y la nada, se aburría.
Cantaba un grillo perfectamente incluido
en el proyecto clínico,
junto con el cucú que ya habías oído
en Indonesia, a menor precio.
Estaban los abedules, una enfermera suiza,
tres o cuatro mentecatos en el patio,
sobre la mesita de luz un álbum de pájaros exóticos,
el teléfono y algunos chocolatines.
Y estaba yo, naturalmente, y otros
secantes que querían darte ese consuelo 
que podías repartirnos a montones,
si hubiésemos tenido ojos para verlo. Yo los tenía.
 

En "Satura" [1971], Tutte le poesie, Mondadori, Milán 2004
Versión de Jorge Aulicino

La poesía de Eugenio Montale en Otra Iglesia Es Imposible

De "Después de una fuga", 1


Dopo una fuga

C'erano le betulle, folte, per nascondere
il sanatorio dove una malata
per troppo amore della vita, in bilico
tra tutto e il nulla si annoiava.
Cantava un grillo perfettamente incluso
nella progettazione clinica
insieme col cucú da te già udito
in Indonesia a minore prezzo.
C'erano le betulle, un'infermiera svizzera,
tre o quattro mentecatti nel cortile,
sul tavolino un album di uccelli esotici,
il telefono e qualche cioccolatino.
E c'ero anch'io, naturalmente, e altri
seccatori per darti quel conforto
che tu potevi distribuirci a iosa
solo che avessimo gli occhi. Io li avevo.

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Foto: Eugenio Montale en su casa durante una entrevista, Milán, 1973 Giorgio Lotti / Mondadori / Getty Images
 
 
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible)

 

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