martes, 15 de diciembre de 2020

Olav H. Hauge (Noruega, 1994)

 

 

NUBES DEL ATARDECER


 Las nubes están llegando ahora

 Con saludos de

 Costas distantes;

 Hacía rato que

 No me enviaban ningún mensaje.

 Vos tímida rosada

 Alta en el cielo del atardecer-

 Probablemente seas

 Para otra persona.

 Bueno, todavía queda

 Alguna esperanza

 Para el mundo.




 A TRAVÉS DEL PANTANO


 Son las raíces de todos los árboles que han muerto

 ahí afuera, así es como podés caminar

 a salvo sobre lugares blandos.

 Las raíces como estas conservan su firmeza, es posible

 que estén acostadas acá por siglos.

 Y todavía hay algunos oscuros restos

 de ellos bajo el musgo.

 Todavía están en el mundo y te sostienen

 como para que puedas cruzar a salvo.

 Y cuando salís al lago de la montaña, bien

 alto, sentís cómo la memoria

 de esa fría persona

 que se suicidó aquí una vez

 te ayuda a sostenerte en tu frágil barca.

 Él, realmente loco, confió su vida 

 al agua y a la eternidad.




 EL SUEÑO


 Dejanos deslizarnos dentro

 Del sueño, dentro

 Del calmo sueño,

 Sólo deslizarnos -dos pedacitos

 De masa cruda en el

 Buen horno

 Que llamamos noche,

 ¡Y así despertar

 En la mañana como

 Dos sanas

 Hogazas doradas!




 NO VENGAS A MÍ CON LA VERDAD ENTERA


 No vengas a mí con la verdad entera.

 No traigas el océano si tengo sed,

 ni el cielo si pido luz;

 pero traé una pista, algo de rocío, una partícula,

 como los pájaros se llevan sólo gotas del agua,

 y el viento un grano de sal.

 

 

(Fuente:  Idiomas Olvidados)





 

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