A VOSOTRAS.
Soy Nora, sin Helmer.
La azafata del 1,2,3... La del vestido minúsculo.
La que perrea como una guarra de discoteca.
La que tuvo hijos de su padre. La que parió, sola y encadenada, a sus hermanos.
¿Cómo no puede estar hecha la comida?
Me llamaba su muñequita y jugaba conmigo como yo con mis muñecas.
Nadie me va a creer.
Soy nube de fuerza.
Ramo de siemprevivas en alto.
Te digo que tu polla es endeble, débil y endeble,
como los baberos de los hijos a los que me obligarás a dejar huérfanos.
Soy la violada.
Soy tu abuela, que nunca te cuenta del todo qué tal el abuelo.
El cadáver de Adela muriéndose de risa al escuchar que “la hija menor de Bernarda
Alba ha muerto virgen”.
Soy la de los cinco del portal. La que se lubricó cuando le dieron por el culo.
Lo ha dicho un abogado ¿te acuerdas?
Un hombre, tan hombre, que se desmaya cuando se despiertan los cazadores...
Que no, no es sí.
Que no, no es sí.
Que no, es no.
Nadie me va a creer.
Ando como una zorra.
Ando con miedo de vuelta a casa.
Ando cayendo ya, encallándome en mi propia guerra civil, como Lisístrata.
Esto es lo que se siente cuando se pierde a una de las nuestras, ¿no?
Soy eterna.
Ojos de gata que siempre está en celo.
Soy campo espigoso.
Soy la niña torbellino a la que grabaron en plena felación.
Soy felina.
Soy una de las rusas que parecen felices en la calle Montera.
No soy feliz.
Soy suspiro hondo. Las cenizas de la que voló por los aires al ser estrellada contra una gasolinera.
Soy objeto.
Soy la custodia de Juana Rivas.
Soy el el primer atisbo de flor en el jardín de los hijos de Bretón.
Soy muro de piedra.
Helena de Troya,
que ya no cree que sea su culpa.
Nora,
que ya no quiere ser muñeca.
Soy una prisionera. Un zulo lleno de ratas.
Nadie me va a creer.
Soy una mujer de Federico García Lorca:
Rosita, hasta el coño de esperarle.
Cuando te tiras de un sexto piso al vacío, es porque decides que sólo te quedan dos
cosas que hacer en la vida:
volar y desaparecer.
Volar y desaparecer.
Soy la que lleva sujetador.
Soy la que no.
Te digo que sólo hay dos:
los que nos respetan, y los que no.
Los que nos respetan, y los que no.
Un suspiro hondo.
Un pobre coño de madre habiendo parido la vida de lo que sufrió toda la suya.
Soy Yerma, me he follado a Víctor.
Estoy de cinco meses.
Se llamará lucha:
será niña.
(Fuente: Cosmopoética)
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