sábado, 10 de octubre de 2020

Louise Glück (EEUU, 1943)

 

 

El mundo sensual

 

Te hablo a través de un río monstruoso o un abismo

para advertirte, para prepararte.

La tierra te seducirá, lenta, imperceptible,
sutilmente, por no decir con tu consentimiento.

Yo no estaba preparada: de pie en la cocina de mi abuela,
sosteniendo mi vaso. Ciruelas en compota, damascos en compota

el jugo vertido en el vaso de hielo.
Y el agua agregada con paciencia, un poco por vez,

los diversos primos opinando, probando
con cada agregado…

aroma a fruta de verano, concentrada intensidad:
el líquido saturado de color que se volvía más claro gradualmente, más radiante,

atravesado por más luz.
Placer, después solaz. Mi abuela esperando

para ver si alguien quería más. Solaz, después ensimismamiento profundo.
Nada amé más: la profunda intimidad de la vida sensual,

el yo fundiéndose en ella o inseparable de ella,
como en suspensión, flotando, todas sus necesidades

a la vista, despierto, plenamente vivo…
ensimismamiento profundo, y con él

una misteriosa seguridad. A lo lejos, la fruta reluce en sus cuencos de vidrio.
Afuera de la cocina, se pone el sol.

No estaba preparada: puesta del sol, fin del verano. Manifestaciones
del tiempo como un continuo, como algo que llega a su fin,

no una suspensión; los sentidos no me protegerían.
Te advierto lo que nadie me advirtió:

nunca bastará, nunca estarás saciado.
Serás herido, quedarás marcado, y querrás más.

Envejecerá tu cuerpo, la necesidad no desaparecerá.
Querrás la tierra, después más de la tierra.

Sublime, indiferente, está allí, no responderá.
Te circunda, no te atenderá.

Quiero decir: te alimentará, te cautivará,
no te mantendrá vivo.

 

 

 

     Traducción Mirta Rosenberg
 
 
 
(Fuente: Life vest under your seat)

 

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