No compares: es incomparable el ser viviente...
No compares: es incomparable el ser viviente.
Con un miedo teñido de ternura
Aceptaba la igualdad de las llanuras
Y el círculo del cielo era mi enfermedad.
Yo acudía al aire-siervo
Esperando algún favor o una noticia;
Luego me preparaba para ponerme en marcha,
Flotando por la curva de viajes sin comienzo.
Donde tenga más cielo, allí caminaré.
No me deja partir la diáfana pena
Del monte de Voronezh —tan joven todavía—
Al monte universal que clarea en Toscana.
Voronezh, 18 de enero de 1937
incluido en Poesía acmeísta rusa (Visor Libros, Madrid, 2013, ed. de Diana Myers, trad, de Amaya Lacasa y Rafael Ruiz de la Cuesta).
(Fuente: Asamblea de palabras)
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