PEZ DORADO
En el agua arcillosa
y espesa, plata brillante al sol,
líquido y fresco a la sombra de los juncos,
dormía el dorado.
Nadie lo veía ahí
perdido entre la fronda de tallos.
De repente sacudió su cola,
y un fulgor verde y cobre
recorrió el agua.
De los juncos brotó
la luz verde oliva,
y el naranja irrumpió en el agua
relampagueada de sol.
Así cruzó el pez aquel estanque,
verde y cobre,
una oscuridad y un destello;
en la otra orilla los reflejos difusos de los sauces
lo esperaban.
Traducción de Daniela Camozzi
(Fuente: Luis Eduardo García)
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