Y la vida al final resultó
en estos casos: una niebla al amanecer
que tarda en levantarse,
las rutinas que constatamos
con alivio
y el lento desperezarse de un mundo viejo
como el demonio.
No te dueles de lo perdido,
no lo olvidas. Solo se irá
como todo en estos días
en que el sol sale
como si no le concerniera
nada de cuanto ilumina.
Tus pasos son cortos,
tu mente larga
y se pierde en pasillos
donde antes te resultaba liviano
transitar.
Las luces del parque se apagaron
para dar paso a un trajín
que no te roza.
Y te vas por los caminos
pisando un pedregullo de opiniones dispersas sobre el mundo
que ya no te involucran.
- Inédito
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