El galgo
Vi la carrera de un galgo filmada en cámara lenta. Era como soñarlo. El mecanismo del movimiento diseñaba una coreografía de ondulantes miembros articulados para mínimos puntos de apoyo. Blanca la estirada estructura moteada, sobre finas columnas que extendían tensiones dilatadas hasta límites regidos por una pulsación aérea de velocidad. Un foco de energía estallando hacia la gracia de un orden sano bajo el sol, mientras hacia atrás corrían confusamente, nubes, árboles y vientos. Y yo sentado aplastado al planeta con excesiva grasa y mi torpe universo dislocado. Equivocado y discontinuo, una distorsión oscura que jadeaba ante el galgo, su decisiva claridad.
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

No hay comentarios:
Publicar un comentario