LAS CALLES
En la madrugada
las calles aprovechan
para descansar un rato.
Pero lo hacen siempre
con un ojo abierto.
El último borracho
o el primer trabajador
pueden aparecer
en cualquier momento,
por cualquier sitio.
A veces, incluso, a la vez.
Y tienen que estar
ahí, para los dos.
Sin favoritismos.
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