La jurado
.
Dolorosas mudanzas de entrecasa
han convertido el cuarto de la difunta
en este desordenado escritorio
donde leo poemas de cien jóvenes
y con ignorancia
califico.
En la pared
queda una suave mancha de grasa
donde la difunta apoyaba su coronilla
de madre.
Desde allí
viene a leer conmigo.
Ella siempre fue petulante: yo soy el jurado
pero ella me adelanta
en el juicio, me condena otra vez
a hijo.
En las páginas de ustedes, muchachos, la muerte
tiene más nombres que la vida
y baila
ebria
sonora, las mejillas pintadas como muñeca
de teatro y literatura.
Sólo un verso brillante, sólo dos, y el resto
puras fintas, me dice
la jurado. La muerte
de verdad
es como la poesía: mírala venir
como una forma
de la templanza.
.
José Watanabe Poesía completa. Editorial Pre-Textos. Valencia. 2013.
(Fuente: Griselda García)
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