domingo, 17 de mayo de 2026

Darío Amaral (Rocha, Uruguay, 1974)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas, barba y personas sonriendo 

 

 

PA(T)RIA DE BIBLIOTECA (hexadecasílabos)



“Concebí al paraíso como una suerte de biblioteca.” (Borges)
 
 
Haz de polvo conjugando verbos del saber silente,
anaqueles ponderando glifos que un olvido augura;
códices que murmuran ecos de un latín omnisciente.
Penitencia de encumbradas páginas y arquitectura
de altas cúpulas amparando un arca sin testamento.
 
Polillas del hastío adoctrinan acerca la carcoma,
lámpara átona que asoma su iris al ángelus frío;
índices y pergaminos, bríos de un escriba en coma
que exhuma un aroma a ruina, cuero, lignina y desvío
a pixeles y silicio de un neotestamento...
 
Biblioteca paria, ultrajada por la aurora efímera
de sintaxis donde el bit impera y la red no se acalla;
fé sin espera, cartógrafo sin más atlas, metralla
de salva alelada, zumo turbio y virtual del sediento.
 
Mas, quien arriesga colar el alma por tu leve hendidura,
ágora de fervores y un alma mater sin censura;
donde quietud y logos pulsan musas de ruiseñores:
cánticos que perdurarán sobre la cima del viento.
 
Junto al imperio fatuo de ese otro tiempo inadvertido,
Ovidio y Virgilio sueñan postrados en la penumbra,
ansían, como encumbran, para sí, un más alto cometido
en el sinsentido de hombre de hojalata que se herrumbra,
bajo una lluvia de algoritmos y astros sin firmamento.
 

 

(Fuente: Revista La Hormiga) 

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