
En la ciudad estalló la epidemia
En la ciudad estalló la epidemia
del instinto de conservación
como monóxido de carbono impregna casas templos mercados
envenena los pozos cubre de moho el pan las estructuras de la mente
la prueba de la existencia del monstruo son sus víctimas
no es evidencia directa pero alcanza.
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Reporte desde el paraíso
En el paraíso, la semana de trabajo es de treinta horas
los salarios aumentan y los precios bajan
y el trabajo manual no cansa por la falta de gravedad
al principio iba a ser diferente: pura luz, música, abstracción
pero no pudieron separar bien el alma del cuerpo
y empezamos a llegar con una gota de grasa, una hebra de músculo
y hubo que enfrentar las consecuencias
de mezclar un grano de absoluto con un grano de materia
la contemplación de dios es sólo para los cien por ciento pneuma
el resto está pendiente de comunicados sobre milagros e inundaciones
cada sábado al mediodía suenan las sirenas
y de las fábricas salen fumando los proletarios celestes
con sus alas bajo el brazo como violines.
Traducción de Susana Slednew
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