ANTES DEL NOMBRE
No me importa la palabra, esta cosa común.
Lo que quiero es el espléndido caos de donde emerge la sintaxis,
los sitios oscuros donde nace el “de”, el “además”,
el “el”, el “aunque” y el “que”, esta incomprensible
muleta que me apoya.
Quien entiende el lenguaje entiende Dios
cuyo Hijo es Verbo. Muere quien entiende.
La palabra es disfraz de una cosa más grave, sordomuda,
fue inventada para ser callada.
En momentos de gracia, infrecuentísimos,
se puede agarrarla: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror.
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por María Sevlever
en PoesíaNo
(Fuente: Daniel Freidemberg
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