Hija del pastizal (hipersomnia)
Nuestra vida conjunta sólo falla
cuando estamos despiertos: me hablás
de amor, y una fisura –apenas
un relámpago en la placa de rayos
equis- te detiene
a la altura del quinto metacarpo, justo
tras el acantilado de tu cama. Afeitado, me explicás el procedimiento
como si detallaras un menú. Tenés las credenciales
listas, lo que hiciste por mí; el diagnóstico
en el bolsillo izquierdo de la bata –al salir
de la ducha.
Los parpados pesados, otra
vez
no puedo responderte:
dejo que me confundas con las llaves del coche.
Debe ser oficial: los cortes
en el brazo, mirando a cámara, dentro
de la pecera. Las zonas conflictivas resaltadas en rojo.
Cada noche imagino que me acuesto con vos –como un
faquir- te recuerdo
en un punto distinto de mi espalda.-
(Fuente: La Libélula Vaga, vía Alicia Silva Rey)
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