sábado, 14 de marzo de 2026

CAConrad (Kansas, EEUU, 1966)

 

 

C A C o n r a d

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Dos ejercicios de poesía (somá)tica y sus poemas resultantes

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No tienes lo que hace falta para ser mi némesis

Para Dorothea Lasky, que también soporta a un montón de imbéciles

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Para el amigo que creías que era tu amigo hasta que intentó sabotear una oportunidad editorial. Para el que rompió tu libro por la mitad en el escenario y luego escribió cartas condescendientes al periódico sobre cómo deberías escribir y los poetas que deberías leer para convertirte en un poeta de verdad. ¡JEJEJE! Al cretino que borró tu archivo MP3 porque tu lectura era mejor que la suya. Hay otros, mentirosos, intrigantes, envidiosos y amargados sin el valor de ser leales al amor de los amigos y las ideas compartidas. Pero, por último, al peor de todos, al que más querías; tu colaborador de confianza, el que causó un verdaderos estrago, el sociópata dotado, al que siempre temiste, pero te encontró. Ese, el mejor mentiroso que has conocido, que destrozó tu vida con un machete, con un drama digno de una ópera. Aun así, se les dan las palabras de despedida: «No tienes lo que hay que hace falta…».

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Toma notas sobre cada uno de ellos para el poema, sus nombres no importan, ya que rara vez se recuerda a cobardes como ellos. Crea una fila de pequeñas fotografías de sus rostros en tu ordenador, TODAS EN FILA, y luego imprímelas; este será el papel para fumar un cigarrillo. Cubre sus rostros con cantidades iguales de los siguientes ingredientes secos: semillas de hinojo, agujas de pino, pétalos de rosa, artemisa, albahaca, salvia blanca, polvo de sándalo rojo, tabaco perique y marihuana. Estos ingredientes acallan los pensamientos negativos, impulsan la transformación y también invocan sueños proféticos, clarividencia, felicidad, honestidad y paz mental; y marihuana porque aguantas mucha mierda y te mereces disfrutar. Enróllalo, lleva la cuenta de a qué enemigo estás fumando, pero fúmalos a todos, FÚMALOS A TODOS, aspirando sus caras hacia tus pulmones mientras escribes notas para el poema, notas sobre aquellos que no tenían lo necesario para derrotarte, aquellos que nunca merecieron tu amistad en primer lugar. Exhalar sus caras en una trenza de humo es más satisfactorio que las formas habituales de perdón. ¡Encuentra tu poema en las notas y disfruta plenamente de tu día!

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PD: En el prólogo del extraordinario libro The Grasshoppers Man, de Rosalie Moore [1], elegido por W. H. Auden para la Yale Series of Younger Poets de 1949, Auden escribe: «La poesía florece cuando los oponentes están decididos y emparejados, pero si alguna de las partes obtiene una victoria demasiado completa y logra suprimir a sus rivales, la poesía declina invariablemente».

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Me siento tan solo cuando me tocas

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como casi todos
los fantasmas quieren
oyentes
que pregunten por el género de
un árbol que tiembla a la sombra
te desgarra el cuello
en pedazos nos encontramos
a nosotros mismos completos
al mismo tiempo
el orden de la
forma en que algunos
se arruinarán
la gentileza echada
en un vaso limpio
idealiza SÍ buscando una indulgencia más amplia
tú y tu
lápiz roto
escribe es un
mundo de escritura
pero sigue
adelante
escucha la
..sangre
de los árboles
..impregnando
la tasa de interés
..con la luz del sol
pasado el sufrimiento a
un jornalero

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Coctel de cremación

para Jeremy Halinen

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El libro de Frank me hace feliz. Provengo de una comunidad rural estadounidense pobre y mayoritariamente analfabeta, donde ninguna de las casas de mis amigos, familiares o vecinos tenía estanterías de libros. Me llena de humildad y me sorprende haber nacido en un entorno así y que un libro que escribí se haya traducido a media docena de idiomas [2]. Durante un período de 18 años escribí esta obra, compuesta por un total de 1,584 poemas. El poeta y editor del Black Mountain College, Jonathan Williams, iba a publicar originalmente el libro a través de su editorial Jargon Society. Me sentí increíblemente honrado y fui a su casa en Carolina del Norte para trabajar en el manuscrito con Jonathan y mi amigo Jeremy Halinen, que en ese momento era becario de la Jargon. Exceptuándome, ellos son las únicas personas que han leído las 1,584 páginas.

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Echo de menos a Jonathan. Echo de menos la interminable lista de poetas que me descubrió, como Merle Hoyleman y Mary Butts, el tipo de escritores que te cambian la vida y te iluminan el camino con su genio. Murió cercano el equinoccio de primavera. Yo estaba caminando con un grupo de amigos hacia el bar Dirty Franks en Filadelfia después de una lectura de poesía cuando alguien nos leyó un mensaje que decía que Jonathan acababa de fallecer, lo que convirtió la velada en una noche de tristeza. El bar estaba lleno y la música sonaba fuerte, pero encontramos una mesa. Después de brindar por la larga y aventurera vida de Jonathan Williams, alguien preguntó qué pasaría ahora con mi libro ahora que él ya no estaba. Dije que no quería pensar en ello, y fue entonces cuando, al otro lado del bar, un anciano se levantó y empezó a empujar a la gente para abrirse paso, caminando hacia nuestra mesa; un hombre que nunca se bañaba y que hablaba solo. Mi buen amigo Frank Sherlock, quien había trabajado en el bar durante muchos años, estaba sentado frente a mí y dijo que nadie había oído nunca una frase completa salir de su boca, y que su olor mantenía a todo el mundo a raya.

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Se abrió paso entre la ruidosa multitud y se detuvo en nuestra mesa, mirándome fijamente durante un incómodo minuto. Luego repitió la misma frase una docena de veces: «No te preocupes, lo tenemos todo bajo control, será mejor de lo que puedas imaginar, estamos cuidando de ti». Luego dijo: «Eres mi princesita», y me besó en la cabeza, antes de abrirse paso de nuevo hacia su taburete al otro lado de la barra. ¡Nos quedamos asombrados! ¡Jonathan Williams lo había hecho! Quería contarme esta información para tranquilizarme sobre el libro en el que habíamos trabajado tan duro juntos, pero él necesitaba a alguien en el lugar tan respetable y que estuviera tan alejado del comportamiento normal, que él pudiera introducir su espíritu en esa persona y hacerla hablar en su nombre. El hombre había repetido la frase una y otra vez, con la misma entonación cada vez, como si tuviera una grabación en la cabeza. Conociendo el temperamento de Jonathan, solo puedo imaginar que se molestó cuando el hombre la repitió demasiadas veces y lo interrumpió con el saludo de «pequeña princesa» y el beso. Una semana después lo volví a ver, pero él no me vio a mí. El hombre que me había dicho esa frase tan reconfortante y luego me había besado en la cabeza llamándome su princesita no me vio, simplemente pasó a mi lado por la acera.

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Poco después, el manuscrito ganó el premio Gil Ott Book Award, elegido por Nathaniel Mackey, Myung Mi Kim, Eli Goldblatt y Charles Alexander, y fue publicado por Chax Press. Wave Books publicó más tarde Frank, donde sigue viviendo felizmente hoy en día. Agradezco a todas las diligentes personas de estas editoriales y a mi heroína de la poesía, Eileen Myles, que escribió el epílogo de la edición de Wave. El libro contiene 130 poemas, las únicas páginas que se publicaron de la caja de 1584 poemas. Durante años me han pedido que considere una secuela o que amplíe el libro, y me he sentado con el archivo a reflexionar sobre ello, pero al final prefiero las selecciones que hice con Jonathan y Jeremy. La edición de Wave es como quiero medir la duración y la depravación de la vida de Frank.

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La poesía es una ventana a la magia de este mundo que nunca me pidió disculpas. La poesía me sacó de la desgarradora ciudad industrial de mi infancia, revelándose como una fuente de autonomía que, una vez agarrada por los cuernos, transfigura por completo nuestras vidas si nos negamos a soltarla, y no daré por sentada esta fuerza. Honrar ese espacio es que nuestros poemas sean exactamente como queremos que estén en el mundo. Leí la caja de poemas en voz alta, sus 1,584 páginas, luego coloqué un pequeño y liso trozo de cristal de cuarzo rosa sobre la pila de papel y les prendí fuego, viéndolos arder.

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Después me tragué el cristal; sabía a sangre ahumada. El montón de cenizas era notablemente pequeño para 18 años de escritura, y fue una lección de humildad reunirlas en mis manos ahuecadas y mezclarlas en un baño caliente con flores de jazmín. En el baño, me masajeé la ceniza y el jazmín por cada centímetro de mi cuerpo, y de vez en cuando tomaba sorbos del coctel de cremación para acompañar el cristal que recorría mi sistema digestivo. Durante el ritual, tomé notas que se convirtieron en un poema titulado No hay prisión llamada amor.

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PD: Edgar Cayce y Jack Spicer comprendían que los poetas grabamos susurros del mundo espiritual con nuestros poemas. Fue un regalo presenciar a Jonathan Williams entrar en el hombre para que transmitiera su mensaje, ver al poeta recientemente fallecido desplegar su nuevo cuerpo espiritual. Te cuidamos, dijo, y ese nosotros se refería a Jonathan y a mis otros guías espirituales. Le estoy muy agradecido a Jonathan por su bondad conmigo en vida y en la vida después de la muerte.

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No existe prisión llamada amor

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………tus perros
………tienen mi aroma
………jamás permitiré que
………manches mis ojos con tus
………ángeles y mártires
………ya no me quedo quieto
para dejarte sollozar en mi boca abierta
no estoy aquí para convertirme viejo
vine para enterrarte con tus perros
me basta un avión en la mente y
………………desapareces ¿sabes?
………………cuánto debes sufrir
………………fingiendo ser amable
………………como en los días en que
………………la codependencia era
………………el sueño al que todos aspiraban
…………………..yo reparé la pata rota
……………………….de la poesía
…………………………la única influencia
………………………..que nunca intentó
………………………contenerme
……………………..por mi ayuda
…………………….la poesía encendió
…………………..una luz bajo mi
……………………….costilla
…………………..las polillas la siguen
…………………..mientras avanzamos
…………………hacia la noche

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Notas
[1] The Grasshopper’s Man, libro con el que Rosalie Moore (California, 1910-2001) ganó el premio Yale Series of Younger Poets en 1949, no ha sido traducido al español, que sepamos.
[2] Una de esas traducciones fue hecha al español: El libro de Frank, publicado en Argentina por la editorial Triana en 2016, con traducción de Jacob Steinberg.

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CAConrad. Kansas, Estados Unidos, 1966. poeta, performer y docente estadounidense que desde hace varias décadas trabaja con prácticas poéticas interdisciplinarias. Su obra combina poesía, corporalidad, arte-objeto e instalación, y ha realizado exposiciones monográficas en galerías de Praga, Berlín, Nueva York, Hong Kong, España y Portugal. Ha obtenido numerosos reconocimientos en su país, como el Ruth Lilly Poetry Prize (2022), PEN Oakland Josephine Miles Award (2022) y el Lambda Literary Award (2018). Junto a su labor creativa, imparte talleres y cursos sobre poesía, performance y ritual en la Columbia University (Nueva York) y el Sandberg Art Institute (Ámsterdam). La Universidad Austral de Chile publicó en 2026 desviado, una amplia antología con traducción de León Félix Batista.

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León Félix Batista. Santo Domingo, Republica Dominicana, 1964. Licenciado por Mercy College (Nueva York) y Mágister en Gestión de las Industrias Culturales y Creativas. Dirigió la Editora Nacional por 12 años. Ha publicado, entre otros, Negro eterno (1997), Pseudolibro (Premio UCE 2006) Delirium semen (México, 2010), Música ósea (Perú, 2014), Mosaico Fluido (Sao Paulo, 2014), Globos de ensayo y error (Madrid, 2020) y Poema con fines de humo (Premio Nacional de Poesía 2021). Aparece en antologías de poesía latinoamericana como Zur Dos (Bartleby, Madrid, 2005), Jardín de Camaleones (Iluminuras, Brasil, 2005) y Cuerpo Plural (Pretextos, Valencia, 2010).

La obra que acompaña esta publicación fue realizada por la artista venezolana Nelvis Guillén

 

(Fuente: poesía.uc.edu.ve) 

 

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