miércoles, 20 de marzo de 2024

Brenda Hillman (Tucson, Arizona, EEUU, 1951)

 

Mucho tiempo atrás en esta vida

 

Rublev, el gran pintor de íconos,

está enterrado debajo de una de estas iglesias;

el infinito se extiende en todas direcciones. Debajo

de los ladrillos, escucha pasar los carruajes.

Visitantes de otros países llenan la plaza;

bajo sus pies, pasan los demonios

de acá para allá, entre los mundos…


El ícono los mira quedarse sin palabras

pòr la facilidad marrón de la pintura.

El color ha perdido su inocencia.

Rusia es una enorme llanura

sobre la que cabalga una energía salvaje.

A Cristo se lo ve enfermizo & solícito,

dos dedos levantados, tiene apóstrofes en los ojos,

dientes de ajo, un artista jamás es tu enemigo.


Cómo interpretar la pintura a través

de los círculos de violencia que la hicieron posible. Se mueve

mucho más lento que vos;

siempre tiene algo que ocultar.

Una pintura te enseña a respirar.

La historia sigue quieta: es el caballo de madera

que arde en el costado: el sacrificio

de una cúpula es volverse campana; las campanadas

resuenan & se apagan, un tal vez sí

& tal vez no que te persigue.


  Traducción de Ezequiel Zaidenwerg



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