miércoles, 6 de marzo de 2024

Ana Emilia Lahitte (La Plata, 1921 - 2013)

 


EL POEMA
 

Amo el dios certero
que me devora y calla
cuando pienso
 
Un ritual obsesivo
acecha mis palabras
¿Seré yo quien las mata?
 
Inmediatez de lo indescifrable
el poema
Lejanía de sí mismo
el poema
silencio del silencio de los astros
riqueza de quien nunca llegará a pronunciarlo
 
El pulso del poema
se hace cargo de una preñez absorta
que nadie ha fecundado todavía
 
El poeta asume con gozosa ignorancia
la herida profecía
de ser su propia presa
 
No le basta al poeta vislumbrar la escritura
huyente del poema
perdiéndose en la oscuridad
exige el poema
o la oscuridad
 
Batallar del poema
roer hueso por hueso
hasta morir de hambre de universo
 
Como un vino de carne bello y oscuro
nos invade el poema
indefensos desnudos azorados
latimos en un pulso
que entreabre silencios
y dejamos de ser criaturas fugaces
la soledad se entrega
 
Con un fulgor de parto
o de suicidio
se abre la noche
el nombre del poema
ha sido escrito
 
Solemos olvidar que la poesía es un instante
sabiamente clausurado
antes de que aprendamos a pronunciar
la eternidad
 
A la poesía y a la muerte
hay que merecerlas.



(Fuente: Cecilia Pontorno)

 

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