EL HUEVO DE GALLINA
Muestra al ojo la integridad
de una cosa en un bloque, un huevo.
Sólo en una materia, unitaria,
macizamente huevo, completo.
Sin poseer dentro ni fuera,
tal cual las piedras sin meollo:
y sólo meollo: el dentro y el fuera
íntegramente en el contorno.
Sin embargo, si al ojo se muestra,
unánime en sí mismo, un huero,
la mano que lo tiene descubre
algo sospechoso en su peso:
que su peso no es el de las piedras,
inanimado, frío, huevo;
que su peso es tibio e hinchado,
un peso vivo, mas no muerto.
(Traducción de Ángel Crespo)
En El Ingeniero de Cuchillos, México, Premia Editora.
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