LA PIERNA DE RIMBAUD
¡Oh, Dios! ¿Es éste el vaso mísero que elegiste
para el vino sagrado y quizá execrable?
Alguien se torna lúcido de embriaguez dulce y triste
y presiente la aurora del día interminable.
Yo veo al castigado, al rebelde, al sediento,
sumido en una inmensa desolación exacta;
madurando, paciente, bajo el sol más violento,
como un fruto del trópico, su pierna tumefacta.
De "El río de los años", 1964
(Fuente: Héctor Giuliano)
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