UN POEMA DE RASTRILLAR LA ZONA
MUSGO
Digamos que la carta nunca llega.
Que cayó al suelo y fue cubierta por hierba
o pisadas de caballos.
Digamos que aun así son visibles ciertas palabras
de cariño que contiene.
Pero digamos que después es alcanzada por
la temporada de lluvias
y le crece en las orillas un tipo de hongo
que hace desconfiar a quien pase cerca.
Digamos que un par de niños se acercan y uno reta
al otro a cogerla,
pero solo se atreve a picarla con una varita;
echan a correr cuando ven que la carta es movida por el aire.
Digamos que después se acerca una liebre
y empieza a masticarla,
que le encuentra cierto sabor parecido a los heliotropos.
A flores domésticas.
Digamos que deja intacta menos de la mitad o menos que eso.
Digamos que empieza a desaparecer.
Que se confunde con la tierra.
Que ahora solo contiene musgo.
Que se la comió el camino.
Rastrillar la zona
Ediciones Liliputienses
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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