Elogio del sentido común
Bella sin esperarlo la máquina del agua funciona
en el fondo de los pasillos arroja sus
desperdicios en el cesto del verdugo
Arrastrando sus piernas seccionadas de un tajo
recorre los aposentos echa profecías por debajo
de las puertas
mesa su barba-hormiguero con la delectación de
un ermitaño que ha recibido un prospecto
bellamente ilustrado
y sabe conservar el buen sentido en la bodega
donde se guardan las cabezas de los grandes
pensadores
astrolabios que almacenan las virtudes sólo
existentes entre los peones del ajedrez
explotados por los peones de otros juegos
La verdad es que el hombre sensato encuentra un
buen sillón hasta en los bordes de una herida
(Fuente: La biblioteca de Marcelo Leites)
No hay comentarios:
Publicar un comentario