miércoles, 17 de abril de 2024

Miguel Ojos (España)

 

POÉTICA OBSESIVA
 

(Para entregar al Dr. Jacques Lacan)
 
 
Las baldosas impares son impuras, por eso no las piso y ando de la manera que le digo, dando brincos. Llego a casa a las cinco menos cinco y aquí, por fin, soy yo en mi soledad, soy yo en mi yo obsesivo e, inevitablemente, me doy a rituales cuyas reglas, absurdas, son parientes cercanas de la superstición y el atavismo. En mi casa soy yo conmigo mismo combatiendo al mal fario del futuro: limpio mis propias huellas de los interruptores que he pulsado, dispongo paralelos los adornos, simétricas las sillas y alzadas las persianas en su medida justa. Después el colofón ya no me asusta. Me guiño el ojo izquierdo en el espejo, me doy una sonrisa para dejar patente que todo marcha bien, controlado, perfecto. Olvido rituales y preceptos. Me siento a meditar pero al cabo me pierdo en el lenguaje, voy persiguiendo sílabas exactas, da igual que sean cuatro, siete, once o catorce, me empeño en perseguirlas en voz alta como un niño a su amigo imaginario y, cuando las atrapo, las rimo y las escribo, don Lacán, las escribo a diario como usted me pidió, sin fe, sin vocación de poesía, matemática pura, aquí las tiene, descífreme la vida, léame las heridas, ahonde en mi oración, justifique su sueldo, libéreme de mí y de mis palabras... Iba a parar aquí pero no puedo, que este es renglón impar, también baldosa impura, mas ya sí, par es y fin, proceda.
 
 
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(Fuente: Facebook)

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