jueves, 18 de abril de 2024

Antonio Santos Barranca (Huelva, España, 1938)

 

Intimidades

 

Qué inquietante

mi mochila negra,

sus bolsillos negros, 

los correajes desgastados,

la hebilla de plata. 

Vuela un pañuelo verde 

como ave tropical que huye 

liberada con miedo,

y que me anuncia

la indeseada sorpresa

de un gran desasosiego. 

Unas bragas rosas

y unas bragas grises,

y un sostén sin aro,

y el sol ya se pone.

Profano intimidades 

del error,

las inocentes

sin pudor,

con tampones y secretos.

Hundo brazos en la violación

oscura

de muchacha

que ahora teme,

porque le descubro su vida secreta

espejo de la mía 

en su desasosiego con vergüenza.

Hay un bolso con lentejuelas

y billetes doblados dos a dos.

Hay un lápiz de labios 

de un color que me gusta

y un cuaderno con notas 

y la fórmula de la derivada 

de un vuelo infinito.

La muchacha es muy joven

porque lee 

a Epicuro

que ya los viejos temen. 

Hay una carta

que no leo,

¿mojada de perfume que se sale

o tal vez de lágrimas de olvido?

El llavero osito sonriente

tiene llaves de casas,

y quizás una casa

es la de quien la besa en una cama anárquica.

Hago lo que he de hacer

buscando mi mochila 

con olor a macho pervertido,

no la suya que ahora huele 

a femenino singular,

negra como la noche ya,

violada al mismo tiempo

pero por manos blancas. 

Y en el fondo, su intimidad

sagrado culto a Safo

en los placeres de solitaria,

posible razón de negación

del intento

de recomponer 

el tiempo.

Odio conocer las virtudes del prójimo,

ella seguro que también.

Cerrar los ojos,

despertar

y que retroceda un sólo movimiento,

pido. 

Pero tan solo veo manos agitadas

y rubor y terror

en unos ojos húmedos inencontrables

ahondando en lo profundo de mí mismo

en mi mochila negra.

 

 

Antonio Santos Barranca 


(Fuente: Voces del extremo)



 

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