Amigo del enemigo
La yema se me deslizó por la pierna
como un hermoso caracol sin su coraza,
bajó por la colina
a la sartén con agua, a la pesca con mosca,
a los labios de los pececitos del estanque,
al abdomen oblongo del pez aguja, y tras las salamandras
sumergidas sin éxito, a la pata
de la pantera renga
que a zancadas volvió hasta su guarida.
La clara me la quedé yo,
marca de la bestia, de linaje y de oficio.
Traducción de Ezequiel Zaidnwerg
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