viernes, 15 de julio de 2022

Luis Germán Sierra (Antioquía, Colombia,1957-)

 

Coda de silencio 


Luis Germán Sierra

 

Para Laura y Adriana,

por razones distintas.

Lo malo en la tragedia es el ruido que arma

sobre la vida y la muerte, males sin importancia.

Samuel Beckett

 

NOMBRES

La lluvia trae hasta la puerta

nombres imaginarios

de tierras ignoradas.

Inútil tratar de adivinarlos

porque ya tienen

el olor de las montañas

y el ruido de los ríos.

Son nombres como sueños

que tocan las ventanas

y recuerdan el aire perdido

de los muertos.

 

 

UNA VOCAL

Una vocal antes de nacer.

Antes de conocer el silencio hermético

de mi padre

y el otro, caviloso,

de mi madre.

Una vocal como una rama

de dónde prenderme para salir,

para asomar la cabeza.

Una vocal que fuera el inicio

de algo así como una palabra,

como un rostro.

O como un silencio propio.

 

 

LEER

La lluvia,

que ahora cae

sobre el nombre de la loza

bajo la cual hace años descansas

y descuidas el mundo,

es la misma

que aquella tarde

corría las palabras

que yo no sabía leer

en la hoja de cuaderno

abandonada.

 

 

AMIGOS

En estos rostros

chapotea el agua de mi infancia.

 

 

ATISBO

El frío levanta

-curiosos-

Los pezones de las muchachas.

 

 

LECTURA DE UNA MUJER QUE SE ABURRE EN SU MATRIMONIO

Leo por encima de su hombro:

en una novela del siglo XIX

subrayaste la palabra

amor.

 

 

COMO A UN ANIMAL

Como a un animal

les abrimos la boca a las palabras.

Las obligamos a decir

lo que habían callado como piedras.

Y hablaron resentidas del amor,

del largo hastío que prepara el tiempo.

 

 

PICASSO

La mano del pintor

de noventa y un años

no tiembla cuando extiende

la línea de su lápiz

hasta dar con los contornos

de la mujer reclinada

y solitaria.

Tal vez en su corazón

el anciano tiembla

al saber suya, de nuevo,

a esa mujer

-los pezones erguidos, la vulva oferente-

exacta y abismal.

No carecen de locura

sus formas

no carecen de belleza.

 

 

PAPELES

En el silencio de las gavetas

la carne de las palabras

no se pudre.

 

 

CUADERNO

En este cuaderno indefenso

creo a veces –iluso-

encontrar tiempos felices:

un poema, una frase,

el arranque de algo que promete

-justificaciones para vivir-.

Cuando no lo tengo conmigo,

late como una esperanza

-un amigo, un libro, el amor-.

Triste comprobar

sin indulgencias

lo que vale en realidad.

 

 

POEMA FRÍO

En la felicidad

no cabe el poema,

él es harina de otro costal.

Se sirve frío,

lejos del entusiasmo

de la sangre.

Ni el abrazo ardoroso

ni el espléndido viaje

dictan un buen poema.

 

 

EZRA POUND VIGILA

Los ojos vigilantes

de un escritor mayor

pulen esa página que ahora escribes.

Corrigen el cielo,

amonestan la rosa.

En tus versos

-por fin logrados-

quedan esas tachaduras,

no tus palabras.

 

 

FINAL DE SIGLO

Pasó el final de siglo

-coda de silencio-

como una exhalación.

Fue solo un leve golpe

de misterio,

una mano en el hombro

que nos hace volver la cabeza.

Nadie atrás. Nada.

 

 

CIEGOS

Los ciegos se abrazan.

Ríen desnudos

y se mordisquean en una caricia dura

que los hace temblar.

En sus ojos,

en aquellas cuencas inertes,

de pronto,

la luz.

 

 

EN CASA

Vengo de ver el mar.

En mis ojos, todavía,

sus noches roncas.

 

Coda de silencio. Medellín. Sílaba Editores. 2016. Págs. 11, 14, 15, 20, 21, 24, 26, 29, 33, 35, 38, 40, 59, 60, 70.


(Fuente: La Mecánica Celeste)

 

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