Coda de silencio

Para Laura y Adriana,
por razones distintas.
Lo malo en la tragedia es el ruido que arma
sobre la vida y la muerte, males sin importancia.
Samuel Beckett
NOMBRES
La lluvia trae hasta la puerta
nombres imaginarios
de tierras ignoradas.
Inútil tratar de adivinarlos
porque ya tienen
el olor de las montañas
y el ruido de los ríos.
Son nombres como sueños
que tocan las ventanas
y recuerdan el aire perdido
de los muertos.
UNA VOCAL
Una vocal antes de nacer.
Antes de conocer el silencio hermético
de mi padre
y el otro, caviloso,
de mi madre.
Una vocal como una rama
de dónde prenderme para salir,
para asomar la cabeza.
Una vocal que fuera el inicio
de algo así como una palabra,
como un rostro.
O como un silencio propio.
LEER
La lluvia,
que ahora cae
sobre el nombre de la loza
bajo la cual hace años descansas
y descuidas el mundo,
es la misma
que aquella tarde
corría las palabras
que yo no sabía leer
en la hoja de cuaderno
abandonada.
AMIGOS
En estos rostros
chapotea el agua de mi infancia.
ATISBO
El frío levanta
-curiosos-
Los pezones de las muchachas.
LECTURA DE UNA MUJER QUE SE ABURRE EN SU MATRIMONIO
Leo por encima de su hombro:
en una novela del siglo XIX
subrayaste la palabra
amor.
COMO A UN ANIMAL
Como a un animal
les abrimos la boca a las palabras.
Las obligamos a decir
lo que habían callado como piedras.
Y hablaron resentidas del amor,
del largo hastío que prepara el tiempo.
PICASSO
La mano del pintor
de noventa y un años
no tiembla cuando extiende
la línea de su lápiz
hasta dar con los contornos
de la mujer reclinada
y solitaria.
Tal vez en su corazón
el anciano tiembla
al saber suya, de nuevo,
a esa mujer
-los pezones erguidos, la vulva oferente-
exacta y abismal.
No carecen de locura
sus formas
no carecen de belleza.
PAPELES
En el silencio de las gavetas
la carne de las palabras
no se pudre.
CUADERNO
En este cuaderno indefenso
creo a veces –iluso-
encontrar tiempos felices:
un poema, una frase,
el arranque de algo que promete
-justificaciones para vivir-.
Cuando no lo tengo conmigo,
late como una esperanza
-un amigo, un libro, el amor-.
Triste comprobar
sin indulgencias
lo que vale en realidad.
POEMA FRÍO
En la felicidad
no cabe el poema,
él es harina de otro costal.
Se sirve frío,
lejos del entusiasmo
de la sangre.
Ni el abrazo ardoroso
ni el espléndido viaje
dictan un buen poema.
EZRA POUND VIGILA
Los ojos vigilantes
de un escritor mayor
pulen esa página que ahora escribes.
Corrigen el cielo,
amonestan la rosa.
En tus versos
-por fin logrados-
quedan esas tachaduras,
no tus palabras.
FINAL DE SIGLO
Pasó el final de siglo
-coda de silencio-
como una exhalación.
Fue solo un leve golpe
de misterio,
una mano en el hombro
que nos hace volver la cabeza.
Nadie atrás. Nada.
CIEGOS
Los ciegos se abrazan.
Ríen desnudos
y se mordisquean en una caricia dura
que los hace temblar.
En sus ojos,
en aquellas cuencas inertes,
de pronto,
la luz.
EN CASA
Vengo de ver el mar.
En mis ojos, todavía,
sus noches roncas.

Coda de silencio. Medellín. Sílaba Editores. 2016. Págs. 11, 14, 15, 20, 21, 24, 26, 29, 33, 35, 38, 40, 59, 60, 70.
(Fuente: La Mecánica Celeste)
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