lunes, 28 de septiembre de 2026

Miguel Gaya (Buenos Aires, 1953)

 

 

 

Cuando paren de matar nos sentamos a hacer cuentas.

 

 
A orillas del Danubio, en Budapest,
han dispuesto sesenta pares de zapatos
de metal, como arrojados al acaso,
en recuerdo de sus sesenta poseedores arrojados heridos
al Danubio, en Budapest.
Los han contado.
Zapatos de judíos asesinados por húngaros.
Como zapatos de judíos asesinados por ucranianos,
croatas, polacos y bielorrusos pueden hallarse
en distintos lugares que los alemanes señalaron
para el exterminio y la aniquilación.
Quien vaya a Berlín, a Praga, a Viena, a París,
quien atraviese Europa podrá preguntarse por zapatos vacíos,
barracones, campos de trabajo, hornos crematorios vacíos.
Y los hallará.
Pero no podrá contarlos. Para quién, dirá, para qué
contarlos. 
 
Me pregunto quién los hallará en Gaza.
Quien, como tantos turistas en Europa, se preguntará
por zapatos abandonados en Gaza. 
 
Los turistas en Europa viajan en tours, visitan lugares,
y se horrorizan y se conduelen, y la barbarie nazi les parece
tan poco humana, tan incomprensible,
que los hace sentir muy humanos, muy comprensivos.
 
Me pregunto qué comprenderán de Gaza,
que lección les dirá esa historia,
cómo se pondrán a salvo esta vez
de esa muerte humana. 
 
Qué sabrán de quién señala quiénes habrán de morir,
de quién lleva las cuentas del asesino. 
 
- Inédito
 

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