Uno hubiese querido amar, sollozar, bailar, en otro tiempo y otro
planeta (aunque se hubiese tratado de este mismo). Pero todo te
está prohibido, el cielo, la tierra. No quieren que seamos
habitantes. Somos sospechosos de ser intrusos en el planeta.
Nos persiguen por eso: por ir, por amar, por desplazarnos sin
órdenes ni cadenas. Quieren capturar nuestras voces, que no
quede nada de nuestras manos, de los besos, de todo aquello que
nuestro cuerpo ama. Está prohibido que nos vean. Ellos persiguen
toda dicha. Ellos están muertos y nos matan. Nos matan los
muertos. Por eso viviremos.
(Fuent: Henderson Espinosa)
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