VES UN adicto
que con todo el cuerpo dice
que esto no es lo que parece
Tú
como puedes le dices
que esto tampoco
(…)
¿Con quién hablas todo el día?
¿Con quién pasas la noche?
¿Con quién sales de casa
y con quién vuelves?
¿O todo es la locura
que parece ser?
(…)
¿Cuánto puede un cuerpo replegarse,
esconderse,
sin que nadie diga nada?
¿Y de qué sirve que me absuelvan
si ya nadie puede verme?
(…)
Si tú eres un paria
¿eso en qué nos convierte?
De aristócrata a paria
en una sola generación
El único título.
El único record
(...)
Sé lo que ocurre ahí fuera
sé lo que ocurre aquí dentro
Qué extraña forma de vida
necesitar siempre algo
para vivir sin nada
EPÍLOGO. (LE CITTÀ DEL MONDO)
EPÍLOGO. (LE CITTÀ DEL MONDO)
Hay un hombre en la isla. El hombre inicia un viaje a pie hacia el interior. El interior es un desierto. Es una isla por la que han pasado muchas civilizaciones. El hombre cree que en el camino ha perdido cosas decisivas, pero quizá solo se ha desprendido de ellas, quizá solo eran un préstamo.
Pregunta a alguien: ¿es más fácil ser yo o ser los otros? No le responden y olvida la pregunta. Avanza y piensa que ahora que ha visto el interior nunca se reconciliará con el mar ni con las orillas. De un día para otro se le entrega un rebaño de ovejas. A las pocas horas escapa de ellas. De un día para otro se despierta con una lámpara a su lado. Escapa de ella. De un día para otro se cansa de dormir al aire libre y en las cuevas.
De un día para otro se cansa de pedir trabajo. De recoger frutas y semillas del suelo.
De un día para otro se cansa de mendigar.
Avanza y piensa que debe encontrar a alguien que lo defienda, pero no ve ninguna ciudad alrededor y olvida la idea. Se pregunta si será así, agotándose bajo un sol africano, como se llega a tener un vocabulario propio. Y piensa, exhausto, en lo último que vio en el mundo.
En los confines de la ciudad se encontró a dos adictos que discutían si es más importante tener pelo o tener dientes. Le zarandearon preguntándole y gritándole, è più importante avere i denti o i capelli? Entonces miró bien a los dos y se dio cuenta de que uno tenía mucho pelo y ningún diente, y el otro tenía todos los dientes y ningún pelo.
El hombre sigue su camino.
(Fuente: Oscar Vicente Conde)
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