sábado, 10 de diciembre de 2022

Rosario Castellanos (Ciudad de México, México, 1925-Tel Aviv, Israel, 1974)

 

DESTINO 

 
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
 
El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
 
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
 
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.
 
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
 
Damos la vida sólo a lo que odiamos. 
 
 
 
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de "Lívida luz" (1960) en "Poesía no eres tú: Obra Poética", Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1972. 


(Fuente: Jonio González)

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