domingo, 17 de julio de 2022

Philip Larkin (Reino Unido, 1922 - 1985)

 

a la mañana siguiente yo me levanté, él no.

 

 
La podadora se atascó, dos veces; me arrodillé y encontré un erizo entre las cuchillas, muerto. Estaba entre las hierbas altas.
Lo había visto antes y hasta le había dado de comer, una vez. Ahora había destrozado su discreta existencia sin remedio.
Enterrarlo no me ayudó:
a la mañana siguiente
yo me levanté y él no.
El primer día después de una muerte, la nueva ausencia es siempre igual:
deberíamos cuidar
unos de otros, deberíamos ser amables mientras todavía hay tiempo.
 
 

Trad. Diego Cúneo

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario