PRIMERAS ESTRELLAS
Al ritmo acompasado de nuestros dos caballos,
desandamos caminos que dieran lejanía
Como flores que se abren solamente en tus tallos
en la mutua presencia se yergue la alegría
Tras de las lomas rubias, resignada u vibrante,
la tarde se desangra. Mientras arde encendido,
una gota de sol me galopa al oído.
Lento, recoge el cielo su tienda de gitano
y la pliega en derroche de luces y centellas;
quedan junto a la tarde, breve acordé lejano,
entre nubes de polvo, flotando nuestras huellas,
y al abrirse en plegaria tus labios en mi mano,
posaronse en la noche las primeras estrellas.
LLUVIA
Hoy la lluvia me cae en el alma
y la encuentra empapada de fango
y la deja roída de escarcha.
Hoy la lluvia me cae en el alma
y rebota en la piedra su angustia
-que no tengo de tierra la entraña-
Hoy la lluvia me cae en la cara.
¡Me llorara hasta el sol en los ojos
porque sé que me engañas!
LEVE
Ha caído la tarde,
melancolía leve
del alma que se empina
sin saber lo que quiere.
Vago ensueño de amor
que en nadie se detiene,
enlazado al perfume
de una rosa de nieve.
Silencio que a hurtadillas
va por la bruma tenue,
escarpines de calma
abandona en la fuente.
El corazón se repliega
el ala, y se adormece
meciéndose en lo alto
de una ramita verde.
El sueño que yo sueño,
la tarde lo comprende.
TARDES
I Gris
Estas pálidas tardes
de gris adormecido
sobre el hálito suave
de los campos sumisos.
Este silencio errante
por los cerros heridos
con el clamor exangüe
de los acres espìnos.
Estas tardes que esparcen
el sabor del olvido.
II Azul
Estas tardes enhiestas
de perfil dilatado
sin viento en la pradera,
sin nube en el espacio.
Esta azul transparencia
y este vacío alado,
y esta luz que se aleja
estirando a su paso
la plegaria serena
y limpia de los álamos,
y en esa primera estrella
que se incrusta en lo alto,
inmensamente acercan
aquel amor lejano.
III Oro
Estas cálidas tardes
con fragancia de espino,
abiertas como un suave
ramillete amarillo
sobre el ancho velamen
ondulante del trigo,
y este dorado oleaje
que, del cielo tranquilo
desciende junto al valle
con sus oros más tímidos,
dan sordina al encaje
de un prolongado trino...
¡Y escucho en los trigales
florecer mis suspiros!
IV Fuego
Estas tardes que hieren,
con su fuego encendido,
ls estáticas nieves
y el horizonte esquivo.
Sangre que permanece
como un río en el río
y alza huellas ardientes
en el pardo camino.
Rojo que se anochece,
voraz y estremecido,
coronando las mieses
de amapolas y cirios.
Estas tardes que encienden
mi corazón dormido.
BALADAS
Vaga un perfume disperso
en este otoño embrujado.
¿Claveles recién abiertos
o césped recién cortado?
Vibra un cálido reflejo
por el jardín extraviado.
¿Joven sol de Abril incierto,
último sol de verano…?
Hay un acorde en suspenso
dentro del aire callado.
Amor que levantó el vuelo,
amor que no se ha posado.
LLÁMALO AMOR
Destila, este mi amor que por ti escondo,
tan tierno gusto,
que me angustia y sobre mi cuerpo como
carozo al fruto.
Este pálido amor que por ti enciendo
es tan profundo,
que invisible arde el fuego en su centro,
como en el mundo.
Este ignorado amor que por ti brota
nace tan hondo,
que, como burbuja de luz aflora
sobre mis ojos.
Este atrevido amor que por ti siento
late tan tímido,
que semeja, recostado en mi pecho
un niño dormido.
Este amor inerte, de quietas alas
muelle y confiado,
es paloma desmayada
sobre tu mano.
Este mi amor de cadenas liviano,
[es] tan fuerte,
que ni podrá troncharlo
la muerte.
Este encendido amor
es tan puro,
que, de llamarlo amor,
dudo.
UN DÍA SIN VERTE
Un día sin verte no es un día:
que es noche entre soles escondida
andanza sin punto de partida
ni meta segura en lejanía.
Un día sin verte y la sencilla,
fugaz primavera, detenida,
ausente de luz su rumbo olvida
volcando hacia el gris su algarabía.
Un día sin verte y la osadía
que empina mi sangre hacia la vida
se quiebra de golpe y rueda herida
en tumbos de azul melancolía.
Un día sin verte ya no es día:
suspiro sin tiempo ni medida
meciendo el fanal de amanecida
ansiado y distante, de otro día.
DÍA SIN TÍ
Por el aire de este día
soy una semilla quieta,
sin tierra para su savia,
sin savia para su tierra.
Soy una rama cortada
sin nube en el cielo y tensa
y el arrullo sin sonido
de aquella paloma muerta.
Pinta lutos subversivos
el funeral de tu ausencia
y un delantal de cenizas
por mi cintura se encrespa.
Descubre el asombro errante
del perro que nadie espera
y la redonda opresión
de una noche sin estrellas.
Persigo inmóviles hebreas
y giro en la angustia fría
que abre el hueco de las puertas.
BUEN AMOR
No es fuego, sino brasa; no es llama, si no lumbre,
el buen amor que esparce tu faz en mi techumbre.
Es la oculta promesa de la tierra labrada
y florecen mis huertos con tu sola mirada
Es un llevar a tí las manos extendidas
y, sin que tú Blas tomes, sentirlas acogidas
Es un tener, sin penas, los ojos anegados
y, sin un solo beso, los labios ya colmados
Bendita paz que emana la certeza absoluta
de un fluir hacia el día de hollar la misma ruta.
Es sentir tu presenci, inmutable y serena,
pulsando con la misma cadencia de mi vena.
!Es prender tu existencia en mis noches de escombros
con mil pliegues de luz, como un manto en los hombros!
MAL AMOR
No es antorcha que guía. No es lumbre, sino hoguera,
el mal amor que en humo desfloca mi quimera.
En sus rojos cabellos se enmaraña mi vida.
Vorágine que ciega, no lámpara encendida
Evocando tus climas me roza tu presencia,
y anudada en tus brazos, me persigue tu ausencia.
¡Fijo anhelo de asir lo que no puedes darme,
certeza de beber son que logres saciarme!
Es dar sin entregar, tomarse sin tenerte;
en su prisión vibrante, sentir el alma inerte;
Enredar a tus manos jirones de mi vida
que, sin atarme a tí, desgarran la partida.
Es saber que me adentro por mundos extraviados
con los labios abiertos y los ojos cerrados.
RONDA AMARGA
Mi niño tostado
de sol y aire puro,
húmedo de mar
su cabello oscuro,
el cielo anidando
los ojitos suyos.
Más que los claveles
mi niño rosado.
Su fresca alegría
florece en los prados.
Me ensanchan la vida
sus abiertos brazos.
…
Callada la risa
y los pies tranquilos
la ronda en espera
que sane mi niño.
…
Muy quieto mi ángel
más blanco que un lirio,
marchitas las flores
en el aire tibio.
Cerrados sus ojos
¡y no está dormido!”
SONETO AMARGO
Andar por desiertos de lava y ceniza
y arrastrando atados a los corazones
los monstruos lejanos de las ilusiones
lucir en las manos girones de brisa
Arriar como harapo la fé escurridiza
este afán que alado surge a borbotones
dejarlo tendido sobre los colchones
y hundir la esperanza con una sonrisa
Rasgar el futuro con dedos febriles
y ver soledad en todos los abriles
Y si anda en la mente el desdén altivo
de dar aquel paso, el definitivo,
asir el temor, cada vez más fuerte,
de encontrar a Dios detrás de la muerte
πre
OBRA: Íntima(1946)
Llamarlo Amor(1949)
Lazo De Arena(1957)
Selected Poems(Usa1967)
RÍOS√2022
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)
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