VIAJE POR MAR
O
LA PALOMA DEL ARARAT
En la mañana fresca ambulativa
sobrevolé un islote cenagoso;
los olivos brillaban, y en un pozo
tres muchachos flotaban boca arriba.
Traje una rama a la nauseante estiba;
entré posada en un chacal o un oso
y con voz de animal dije sin gozo:
"El móvil ácueo al Ararat arriba."
"Pronto saldremos, bestias navegantes,
sin más recuerdos de esta sociedad
que nos produjo tantos ascos antes."
Como en la cárcel, la promiscuidad
formó lazos que no han de mantenerse
cuando el establo en tierra se disperse.
De Revista "El 40", N°1, 1951.
(Fuente: Héctor Giuliano)
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